Y ahora quieres paz
la paz que viene después de la guerra
la paz rendida a tus pies de princesa
y que me incline ante tí
y bese tu mano y tus pies
y en señal de haberme rendido.
Pues lo siento, princesa...
así, no va a ser
tengo mi orgullo
tengo mis garras afiladas
tengo mis dientes de piraña
y tengo mis penas metidas en el tintero
ellas van de negro
y yo me visto de azul plateado.
Me gusta sentirme raro
y una especie en extinción.

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