Digamos, que por el camino he cumplido una buena cantidad de ambiciones y que podían haber sido más, pero yo no peco de ambiciones ciegas, pues he cumplido en cosas, me han jodido en otras, he disfrutado como un jabato, he llorado ríos de lágrimas...pero de verdad y no sé como decirlo...me ha gustado el resultado, que soy yo en medio de esta vida que nos ha tocado vivir. Vamos, que si me pongo a repasar mi vida, cambiaría un montón de cosas, pero también dejaría otro montón de cosas y en esa línea me muevo, entre cambiar y dejar que el transcurrir de mis acontecimientos diarios y vitales fueran por aguas más tranquilas. Claro que una vez pasada la tormenta, es muy fácil opinar y por eso al final, dejo mi vida tal como fue (para no ser un puñetero demagogo).
No cambio nada y porque lo malo lleva a lo bueno y ahora veo que toda mi maldad se ha convertido en más ganas de seguir viviendo y que me quiero y que me aprecio tal y como soy y con mis virtudes y con mis defectos. Sí, la autoestima la tengo por las nubes y desde luego lo que no voy hacer, es pecar de falsa modestia. Y es que trabajito me ha costado ser como soy ahora, días de densa niebla, largas noches de insomnio, dudas como aceitunas y melocotones, miedos más que inciertos, monstruos de dos cabezas, lágrimas de sangre, remordimientos tejiendo telarañas, pero también hubo muchos días luminosos, puestas de sol alucinantes, amaneceres de oro y plata, tardes preciosas y otoñales, inviernos desbordantes, noches de paz interior y durmiendo plácidamente en los brazos de Morfeo...No sé, yo creo que la misma vida se compensa y que siempre tiende a buscar su equilibrio...y yo ahora me siento que estoy dentro de ese equilibrio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario