EL EQUILIBRIO (2.016)

 Ya lo decía mi madre: "hijo en esta vida sin orgullo y ambición, no vas a ser nada". Y bueno, yo cogí esta frase y me la apliqué a mi manera y de orgullo ando sobrado y porque me siento bien conmigo mismo. Y ambicioso lo soy, pero lo soy en otro plano, yo no busco la pasta por el poder que da la pasta (aunque sea una verdad, que se necesita), la busco para seguir viviendo y seguir viviendo sin grandes estridencias y sin grandes lujos excéntricos, es más, ahora me tuve que cortar de hacerme un precioso viaje y eso lo tengo anotado: Junio del año 2.016, me tuve que joder sin poder ir a mi Santiago y a mi Portugal del alma, un viaje fresquito, un viaje reluciente y crujiente, un viaje presidido por un espléndido Balneario viejo y decadente, como lo que yo soy ahora, un viejo decadente y orgulloso de ser un viejo.

Digamos, que por el camino he cumplido una buena cantidad de ambiciones y que podían haber sido más, pero yo no peco de ambiciones ciegas, pues he cumplido en cosas, me han jodido en otras, he disfrutado como un jabato, he llorado ríos de lágrimas...pero de verdad y no sé como decirlo...me ha gustado el resultado, que soy yo en medio de esta vida que nos ha tocado vivir. Vamos, que si me pongo a repasar mi vida, cambiaría un montón de cosas, pero también dejaría otro montón de cosas y en esa línea me muevo, entre cambiar y dejar que el transcurrir de mis acontecimientos diarios y vitales fueran por aguas más tranquilas. Claro que una vez pasada la tormenta, es muy fácil opinar y por eso al final, dejo mi vida tal como fue (para no ser un puñetero demagogo).

No cambio nada y porque lo malo lleva a lo bueno y ahora veo que toda mi maldad se ha convertido en más ganas de seguir viviendo y que me quiero y que me aprecio tal y como soy y con mis virtudes y con mis defectos. Sí, la autoestima la tengo por las nubes y desde luego lo que no voy hacer, es pecar de falsa modestia. Y es que trabajito me ha costado ser como soy ahora, días de densa niebla, largas noches de insomnio, dudas como aceitunas y melocotones, miedos más que inciertos, monstruos de dos cabezas, lágrimas de sangre, remordimientos tejiendo telarañas, pero también hubo muchos días luminosos, puestas de sol alucinantes, amaneceres de oro y plata, tardes preciosas y otoñales, inviernos desbordantes, noches de paz interior y durmiendo plácidamente en los brazos de Morfeo...No sé, yo creo que la misma vida se compensa y que siempre tiende a buscar su equilibrio...y yo ahora me siento que estoy dentro de ese equilibrio.


 



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Julia Uceda