EXPERIENCIAS

 Mi estilista me recomendó que me cortara el cuello y de un solo tajo, así dejaría y definitivamente, de tener ojeras y así que los pliegues de piel sobrante que me sirven de ojeras, me lleguen hasta el suelo y por tanto, dejaría de preocuparme por mi puta cara. Ante situaciones críticas, soluciones radicales y ante tanta tontería que hay por la vida hay que hacer una pira que llegue hasta el cielo. A mi estilista figurado, que le vayan dando, pues yo me aprecio como lo que soy, como un tío con la carcasa vieja y con el alma de un chaval recién salido del barrio. Bueno eso es lo que dicen todos los viejos... ¡yo por fuera estoy viejo, pero soy la hostia por dentro!.

Hombre también no queda otro remedio, si la carcasa se cae a trozos, digo yo que con algo tendrás que intentar demostrar tu atractivo y no hay mejor forma que recurrir a la profundidad de tu alma y a la de tu experiencia, que a esas alturas de la película, están las dos en una, se funden en una sola. Como diría el otro, tu alma se basa en la experiencia y aunque siempre quede una fisura y por donde puedan entrar nuevas experiencias, la balanza tira del lado de lo que ya has vivido.

De todas formas yo soy radical en este asunto, si hay algo nuevo y alucinante, tiro todo lo anterior por la borda o eso es lo que pretendo o mejor dicho, ese es el farol que me echo. Esto que digo es relativo, pues tengo muchos puntos de unión con mi vida anterior y muchos de ellos son placenteros y por tanto son puntos de los que no quiero renunciar.

De mi vida anterior tengo sentimientos muy fuertes, tengo responsabilidades, tengo recuerdos placenteros y momentos que nunca más viviré y por tanto, tengo muchas vivencias y algunas son inmensas y a todo eso no quiero renunciar. Así que en definitiva, tendré que acoplar lo nuevo e interesante, con lo que llevo dentro de mi alma forjada con el paso de los años y de esa interacción, entre lo nuevo y lo viejo, tienen que salir otras nuevas sensaciones. Vamos de hecho, ya están saliendo y siguen saliendo sin parar y lo único que tengo que aprender, es a saber como disfrutarlas a tope.



 




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Julia Uceda