Creo que he pedido todos los perdones que tenía que pedir, que por supuesto, hay algunos en que el perdón debía ser mutuo y por eso hay alguno en espera, pero de éstos últimos tampoco pasaría mucho, si se quedarán guardados en la sección de los perdones que no me han quedado muy claros quién tiene que ser el perdonado y el que perdona. Quiero decir, que en general y en éste aspecto me encuentro bastante liberado y me siento en condiciones de poder decir, asunto resuelto y me quedan dos o tres flecos que aún tengo que resolver. Bueno y como pasa con todas éstas cosas y si la otra persona tiene ganas de responderme o le da exactamente igual lo que le diga o está totalmente encabronada conmigo y está llena de odio y de resentimiento y antes preferiría matarme que hablar conmigo. El daño nunca lo perciben igual una persona que la otra y uno y siempre pasa, sale peor parado. Y que a lo mejor para mí, fue una simple y corta historia de amor, para la otra persona el hecho de dejarnos de ver, fue toda una puñalada trapera realizada por mi parte. O al revés, está claro que también me ha pasado. Tú puedes estar y estuviste en la misma escalera que ella, pero a lo mejor uno estaba en el escalón superior y la otra persona unos escalones más abajo. Y el que siempre va a sufrir más, es el que está más abajo en esa relación. El que está arriba siempre tendrá más armas para salir adelante y porque entre otras cosas, no dependía tanto de esa relación. Y la persona que se siente por debajo en esa relación, estará más colgado de la otra persona y eso suele crear una dependencia muy fuerte.
Y yo como he estado en esos dos supuestos, pues sé muy bien lo que se siente en un lado y en el otro. Pero también tengo muy claro que si yo he dejado tiradas en la cuneta a algunas personas que me querían más que yo a ellas, pues al revés también me ha pasado y sé del dolor que se siente cuando te dejan tirado y como si fueras una colilla o una boñiga de un perro. Del dolor pasas a la rabia y de la rabia pasas a la impotencia y eso te genera más rabia todavía y como además ya no eres nadie para la otra persona y de repente te has convertido en un ser invisible que va arrastrando su existencia. Y alguna vez de esas (por suerte no muchas), intentas volver a hablar con ella y se supone que con la vana y falsa esperanza de que algo de tí ha quedado en sus adentros. Y alucinas cuando ves que no ha quedado nada y que no quiere ni verte desde lejos y que ya está, que se acabó definitivamente y vayas a darle el coñazo a quién quieras, menos a mí. No ves que me estás agobiando con éste tema. Y ante eso que vas a responder, pues nada y entonces sales por la puerta de su casa llorando a moco tendido. Pero vuelvo a aclarar, que yo al revés también lo hice y me pasó exactamente lo mismo y no quería hablar más del tema y porque visto así, desde arriba, en realidad no había más que hablar. Estaba decidido y punto. Y no hay posibles apaños temporales para poder aliviar el dolor de la otra persona. No hay eso de que ahora vamos a ser buenos amigos o por lo menos no lo habrá, hasta que la otra persona haya pasado el duelo.









