¿TÚ ME VES?


 ¿Tú me ves?

¿Tú me estás viendo?

soy yo el que llama a tu puerta

soy el mismo que era

pero con la piel más seca y agrietada

y con los huesos más desgastados y carcomidos por la carcoma.

El tiempo pasa por encima de todo

y pasa como una apisonadora

pero la esencia de uno siempre queda a salvo. 

He superado casi de todo

he sido vencido varias veces

y hasta hubo alguna en que tuve que besar el suelo

o la bota del que me pisaba

y volver a levantar cabeza se me hizo interminable.

Uno, siempre debe recordar lo bueno y lo mejor

pero nunca debe olvidarse de que lo peor siempre está al

acecho

porque la maldad se pasea por las calles

o se esconde detrás de unos matorrales

o se disfraza de buena persona en los carnavales

o te dice te quiero y en realidad no le importas

y si en realidad le importaras

te diría te quiero en otro tono

y mirándote a los ojos

y acariciando tu mejilla tan suavemente

que si no te dice te quiero

es porque con los gestos ya te lo dijo.















CORRECCIONES. Javier Salvago


La vida se parece a esos poemas
que brotan, en principio, interminables,
retóricos, grandiosos y banales.
Luego vas corrigiendo hasta dejarlos
en lo poco que importa, en los dos versos
que dicen lo que todos ya sabemos.














VASO. Leopoldo María Panero


Hablamos para nada, con palabras que caen
y son viejas ya hoy, en la boca que sabe
que no hay nada en los ojos sino algo que cae
flores que se deshacen y pudren en la tumba
y canciones que avanzan por la sombra,
tambaleantes mejor que un borracho
y caen en las aceras con el cráneo partido
y quizá entonces cante y diga algo el cerebro
ni grito ni silencio sino algún canto cierto
y estar aquí los dos, al amparo del Verbo
sin hablar nada ya, con las bocas cosidas
las dos al grito de aquel muerto
mientras caen las estatuas y de aquellas iglesias
el revoque es la lluvia fina pero segura
sobre ese suelo inmenso que bendicen cenizas
y caen también las cruces, y los nombres se borran
de amores que decían, y de hombres que no hubo
y de pronto, en el bar, tan solos, sí tan solos,
me asomo al pozo y veo, en la copa un rostro
grotesco de algún monstruo
que ni morir ya quiere, que es una cosa sólo
que se mira y no ve, como un hombre perdido
para siempre al fondo de los hombres
extranjero en el mundo, un extraño en su cuerpo
una interrogación tan sólo que se mira sin duda
con certeza, perdida al fondo de ese vaso.

Cuando me siento sólo


 Cuando me siento sólo

me miro en el espejo

y así sé que sigo ahí.

Que no he huído de mí

que soy yo

solo que me voy haciendo más viejo

que el poco pelo que tengo va desapareciendo

que las cejas, que los pelos de la nariz y de las orejas

se muestran cada vez más fuertes y poderosos

que la piel de mi cara es pura arruga

y que los sueños ya no son los de antes

hago menos vuelos siderales

hablo mucho menos que antes

y porque ahora

el silencio me atrae

y con decir dos palabras me basta

y si lo acompaño con una mirada de mi vista cansada

puede que hasta me sobren esas dos palabras.












 

Khalil Gibran

 

Dicen que antes de entrar en el mar, el río tiembla de miedo; mira para atrás todo el recorrido, las cumbres y las montañas, el largo y sinuoso camino que atravesó entre selvas y pueblos, y ve frente de sí un océano tan grande, que entrar en el sólo puede significar desaparecer para siempre.

Pero no existe otra manera.
El río no puede volver.
Nadie puede volver.
Volver atrás es imposible en la existencia.
No hay otra manera, el río no puede volver.
El río necesita aceptar su naturaleza y entrar al océano. Solamente entrando en el océano se diluirá el miedo.
Porque sólo entonces sabrá el río que no se trata de desaparecer en el océano, sino de convertirse en océano...











COSAS DE VIEJOS


 Y recién cumplidos mis 70 años y ya empezamos con el puto rezo de como va pasando el tiempo y porque yo pensaba que habían pasado 5 días y como mucho, desde mi cumpleaños y un ¡carajo! y han pasado 19 días. Y dicen que éste tema irá peor o mucho peor. Yo empiezo a sentirlo ahora, aunque miento un poco y porque empecé a sentirlo alrededor de los 60 años, lo que pasa que era mucho menos que ahora. Ahora veo al tiempo pasar a toda hostia. Y eso no tiene ninguna solución posible. Todos los viejos decimos lo mismo, que el tiempo pasa a la velocidad del sonido, que  hoy me levanté con dolor de cadera, que mañana me dolerá la rodilla, que hay que ir bien abrigado y porque como me resfríe la cosa puede acabar en una buena Neumonía. Y yo pensando que iba a ser un viejo distinto a los demás y que va. El mundo gira sobre nuestras deposiciones o sea si hoy he cagado bien o mal o no he cagado nada, si eso me produce gases y cólicos intestinales, si lo otro me produce acidez de estómago. Y como poco a poco los esfínteres van perdiendo su fuerza, pues es más frecuente que manches los calzoncillos y por delante y por detrás. Desde luego de sexo no se habla nada, pero nada de nada y por mucho que nos digan y que teoricen que en la vejez hay que y se debe follar, la verdadera realidad no es esa y porque de viejo no se folla nada. Y los teóricos del sexo o sexólogos, que se metan su puta teoría por el mismo culo. Quizá si todos nos diéramos por culo y unos a otros y ayudados de abundante vaselina y aprovechando que el esfinter anal está más relajado que antes, pues que nos entre nuestra polla morcillona. Esa es otra y eso de empalmarse como un sable, es una ilusión óptica y como mucho y con mucha suerte, puedes llegar a tenerla morcillona. Bueno, también hay pastillas que ayudan, pero que ayudan y nada más. Hay que ver en los sitios en que meten a los viejos, les llaman Geriátricos y vistos desde fuera parecen sitios saludables  para cuidar viejos en estado decrépito. 

Pero primero, no todos los viejos están tan decrépitos como para tenerlos encerrados en un asilo. Segundo, que las comidas, cenas y desayunos son infumables y no hay quién pueda comerse semejante bazofia (cosas del presupuesto y de lo que chorizan algunos para su bolsillo). Tercero, los tratan como si fueran putos niños de una guardería y les hacen cantar en grupo canciones que cuando éramos pequeños, cantábamos cuando nos llevaban de excursión en el colegio. Y esas canciones de niños felices que íbamos de excursión, se las hacen cantar a esos viejos que han dejado de ser felices cuando los encerraron en el Geriátrico y aún encima, casi les obligan a dar palmaditas y para acompañar esas canciones. Les ponen una tele delante ya se pìensan que los viejos ya tienen solucionada la tarde. A veces les mandan una Tuna que entre otras cosas les canta el "Clavelitos" o "que triste se ha quedado Fonseca" y algunas más que ahora ni me acuerdo. Y cuando veo eso y hablo en mi caso, se me revuelven las tripas y hasta me da un vuelco el corazón. Otros veces se llevan a un par de payasos solidarios y que no critico su solidaridad y porque es muy loable, pero la realidad es evidente y allí no se ríe ni dios bendito y prestan la misma atención que cuando los ponen a ver la tele o sea ninguna y porque les da lo mismo lo que pongan o dejen de poner . Y que conste que no estoy criticando a todo el personal que los cuida, y porque también tiene mucho mérito el tema de cuidar viejos y porque son difíciles de cuidar y porque hay algunos viejos que son de comer aparte y que hay otros que requieren demasiados cuidados y todos ellos son muy complicados. Pero si que pediría mejor atención médica y porque en la mayoría de los geriátricos no hay médico ni enfermera por las noches y por el día ya veremos y de vez en cuando, pasa consulta un médico (que por cierto también suele estar mal pagado). Y también pediría que el personal que trabaja allí, que estuviera mejor preparado y mejor pagado. Y por supuesto, que los dejaran de tratar como niños pequeños y que los trataran como viejos que son. Se necesita tener mucha más imaginación para entretener a los viejos y que no los torturaban con la Tuna ni con los payasos y que por cierto, suelen ser los mismos que van a entretener a niños en la planta de Pediatría. 














EL PUENTE (Amalia Bautista)

Si me dicen que estás al otro de un puente, por extraño que parezca que estés al otro lado y que me esperes, yo cruzaré ese puente. Dime cuá...