PUES RESULTA QUE...

 

Pues resulta que hoy hay mercadillo nocturno en mi pueblo, que se llama Es Castell (Menorca). Bueno, ya sabéis de que va la cosa, de poner cosas y cosas que a lo mejor gustaron a los que tienen anulado el gusto y el olfato desde tiempos inmemoriales (o dicho de otro modo, a los que tienen el gusto en el culo) y a tal precio que ni los guiris todos encebellados las podrán comprar. Pero ahí seguimos y dentro de lo planificado y que consiste en darle estopa a los guiris y en desangrarlos hasta dejarlos disecados y que les quede ni una gota de su sangre. La cuestión es esa, que en cuestión de dos meses de verano se pretende vivir el resto de los meses del año. Y así vamos, de culo y sin frenos...pero lo que siempre pasa, que el próximo verano será la hostia...y así nunca se acabará este cuento que os acabo de contar. Buena se acabará el día que las gallinas dején de poner huevos de oro, pero creo eso ya no lo veré y lo verán mis hijos. Mi herencia, una preciosa casa vieja por sus cuatro costados, grande, muy grande, excesivamente grande para mis viejos huesos y en una isla que era preciosa (y aún lo es) y que va camino de seguir la estela de las otras islas de Baleares: sobrepasada, llena de guiris, cada vez más cara, sin posibilidad de alquilar ni tan siquiera una habitación, gente hacinada y siempre rozando el que se acabe convirtiendo en un estercolero.

















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Julia Uceda