
Es el quizá, el que me atormenta,
y es la duda y es la incertidumbre,
y es el puede o es el no puede,
y es la inseguridad y es el temor,
y es el miedo a lo que viene,
y al mismo tiempo,
en ese quizá me encuentro seguro,
y me encuentro cómodo y confortable,
y yo nado y como pez en el agua,
y juego con él al escondite,
y me río y lloro, y lo sufro,
pero que lo voy hacer,
si yo nací en el mar de las dudas,
y era un día de invierno,
y de invierno frío y desapacible,
y mi primera duda fue,
si merecía la pena salir al mundo,
y dejar la placidez del útero,
y romper aguas
y deslizarme dentro de ellas,
y asomar mi cabeza tras dejar la cueva,
y notar el frío ambiente,
y a unas manos cálidas,
y mi primer grito y que no sería el último,
y mis lloros de desconsuelo,
y mis primeras lágrimas,
y esto ¿que es?,
pues es la risa o la sonrisa,
y ahí comprendí,
el secreto que tenía la vida,
y ahora sé,
que hay llantos y que hay lágrimas,
pero también sé,
que siempre hay motivos para la risa.
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