Ámame u ódiame, ambas están a mi favor.
Si me amas, siempre estaré en tu corazón.
Ámame u ódiame, ambas están a mi favor.
Si me amas, siempre estaré en tu corazón.
No, no estoy muerto
de momento no lo estoy
por tanto aún puedo oíros
y escuchar de lo que estáis hablando.
Por tanto no hablar tanto de mí
y ni mal ni bien
lo que significa
que no habléis nada de mí.
Aunque yo sé que cuando me muera
hablaréis muy bien de mí
primero, porque algunos me echaréis de menos
y segundo, porque con mi cadáver a un caliente
es norma hablar bien hasta que que se enfríe el fiambre.
Yo prefiero
que me digáis lo mismo antes que después
y al que me quiera mal que mantenga su opinión
y si antes de lo pensado, me muero
que lo celebren con un brindis al sol.
Prefiero un brindis al sol
y al alzar la copa de vino
que alguien diga
brindemos por él
por ser como fue
un amante sediento de amor y belleza.
Cuando yo paso de todo
(que en muy pocas veces lo consigo)
me escondo dentro de mi propio ombligo
y mi mundo pasa a ser lo que él me ofrece
y mi cielo es el que se ve desde ese agujero oscuro y negro
y mi vida consiste en subir y bajar por sus paredes húmedas
y entonces y de repente, me pongo a pensar
no sé donde se encuentra la puerta de salida
y que bajar o subir puede ser un buen entretenimiento
pero sigo sin poder salir de mi propio ombligo
y entonces me encojo y me hago ovillo
apoyo mi cabeza entre mis rodillas
y decido que ya llegará el momento propicio
y que si no es hoy, será mañana
o ya se aburrirá mi ombligo de mí
y porque al fin y al cabo
soy un cuerpo extraño para él
le incordio, le molesto, le estorbo
si me muevo le causo cosquillas
y si lloro lo convierto en mar
si me arranco a cantar se pondrá a vibrar
si le pido comida me dirá
¿tú no sabes lo que es pasar hambre?
y es verdad
y además, mi hambre no es de comer
y es más hambre de querer.
Tal vez llegaré tarde a tu amor –no a tus brazos–
y cuando quiera amarte con fresas en la boca,
la pasión y los dioses condenándome a ti,
te hallaré a cielo abierto, tendido entre los pétalos
dorados de tus sienes, inventándote el mar
y el gozo de las flores.
Tal vez llegue despacio y no me reconozcas
porque me habré mudado la sombra cuatro veces,
mías no serán ya ni la voz ni las huellas,
nada de lo que pueda dejarse en el olvido.
Deberás encontrarme en lo que sé de ti:
en la exacta distancia que separa tus ojos
del misterio del agua en la fuente dormida.
Es verdad que todo aquello, pasó
y es verdad que el paso del tiempo
puede borrar cualquier tipo de rencor
aunque siempre queda un resquicio residual
y al que algunos llaman, desconfianza.
Además, el paso del tiempo
no cura las cicatrices mal cicatrizadas
y pasas un dedo por encima de una de ellas
y no sentirás el mismo dolor que antes
pero notarás la deformidad en tu piel
y sentirás su diferente sensibilidad
y son dos motivos suficientes
que van a emitir señales de alarma
y entonces
vuelve el recuerdo de aquellos viejos tiempos
y lo mal que lo hiciste...
y venga a darte latigazos
y que al final, no te llevarán a ninguna parte.
Aunque mi único consuelo
es que siempre se pudo hacer peor.
A mí que me perdonen o no
me importa una mierda
y porque lo que realmente me importa
es que la persona que me tenga que perdonar
es que me siga queriendo.
Escribo
porque la realidad me explota
como una bomba fabricada por hombres para matar más
hombres
y esa realidad se hace insoportable para mi delicado cerebro.
No entiendo el razonamiento humano
ni su lógica tan inhumana
ni su maldad perversa y ciega
ni su estrategia egocéntrica
de que aquí me salvo yo
o no se salva nadie.
No entiendo el porqué de las guerras
pero tampoco entiendo el porqué
de las banderas, de las patrias,
de las religiones o de las fronteras
y porque unos mandan y otros obedecen
y porque necesitamos líderes y rebaños
y porque vamos a una guerra
y nos matamos entre nosotros.
No sé muy bien en lo que me he convertido
me faltan palabras
me faltan verbos y adverbios
me faltan conceptos y definiciones
me falta saber como realmente funciono
y si la idea va por delante y yo voy detrás
o si yo sigo mi camino y la idea irá apareciendo.
No sé si improviso mucho
o lo que digo, ya estaba pensado
desde hace mucho tiempo
y porque he perdido lo que es el antes y el después.
No sé...
yo creo que me imagino muchas cosas
quizás demasiadas
que me encantan los cuentos llenos de magia
y quiero que mis historias sean lúcidas y cortas
porque me gusta lo breve, lo conciso
lo claro, lo lúcido y lo que se pueda decir en dos palabras
y porque los discursos largos me hacen bostezar
y porque las historias interminables
me aburren de tal manera
que directamente me quedo dormido.
Y que pasa si un día te despiertas y te das cuenta que todas tus fortalezas se han convertid...