William Shakespeare

 

Ámame u ódiame, ambas están a mi favor.

Si me amas, siempre estaré en tu corazón.

Si me odias, siempre estaré en tu mente.














UN AMANTE SEDIENTO DE AMOR Y BELLEZA

 No, no estoy muerto

de momento no lo estoy

por tanto aún puedo oíros

y escuchar de lo que estáis hablando.

Por tanto no hablar tanto de mí

y ni mal ni bien

lo que significa

que no habléis nada de mí.

Aunque yo sé que cuando me muera

hablaréis muy bien de mí

primero, porque algunos me echaréis de menos

y segundo, porque con mi cadáver a un caliente

es norma hablar bien hasta que que se enfríe el fiambre.

Yo prefiero

que me digáis lo mismo antes que después

y al que me quiera mal que mantenga su opinión

y si antes de lo pensado, me muero

que lo celebren con un brindis al sol.

Prefiero un brindis al sol

y al alzar la copa de vino

que alguien diga

brindemos por él

por ser como fue

un amante sediento de amor y belleza.
















HAMBRE DE QUERER


 Cuando yo paso de todo

(que en muy pocas veces lo consigo)

me escondo dentro de mi propio ombligo

y mi mundo pasa a ser lo que él me ofrece

y mi cielo es el que se ve desde ese agujero oscuro y negro

y mi vida consiste en subir y bajar por sus paredes húmedas 

y entonces y de repente, me pongo a pensar

no sé donde se encuentra la puerta de salida

y que bajar o subir puede ser un buen entretenimiento

pero sigo sin poder salir de mi propio ombligo

y entonces me encojo y me hago ovillo

apoyo mi cabeza entre mis rodillas

y decido que ya llegará el momento propicio

y que si no es hoy, será mañana

o ya se aburrirá mi ombligo de mí

y porque al fin y al cabo

soy un cuerpo extraño para él

le incordio, le molesto, le estorbo

si me muevo le causo cosquillas

y si lloro lo convierto en mar

si me arranco a cantar se pondrá a vibrar

si le pido comida me dirá

¿tú no sabes lo que es pasar hambre?

y es verdad

y además, mi hambre no es de comer

y es más hambre de querer.

















Chantal Maillard


 Tal vez llegaré tarde a tu amor –no a tus brazos–

y cuando quiera amarte con fresas en la boca,

la pasión y los dioses condenándome a ti,

te hallaré a cielo abierto, tendido entre los pétalos

dorados de tus sienes, inventándote el mar

y el gozo de las flores.

Tal vez llegue despacio y no me reconozcas

porque me habré mudado la sombra cuatro veces,

mías no serán ya ni la voz ni las huellas,

nada de lo que pueda dejarse en el olvido.

Deberás encontrarme en lo que sé de ti:

en la exacta distancia que separa tus ojos

del misterio del agua en la fuente dormida.













Es verdad que todo aquello, pasó

 

Es verdad que todo aquello, pasó

y es verdad que el paso del tiempo

puede borrar cualquier tipo de rencor

aunque siempre queda un resquicio residual

y al que algunos llaman, desconfianza.

Además, el paso del tiempo

no cura las cicatrices mal cicatrizadas

y pasas un dedo por encima de una de ellas

y no sentirás el mismo dolor que antes

pero notarás la deformidad en tu piel

y sentirás su diferente sensibilidad 

y son dos motivos suficientes

que van a emitir señales de alarma

y entonces 

vuelve el recuerdo de aquellos viejos tiempos

y lo mal que lo hiciste...

y venga a darte latigazos

y que al final, no te llevarán a ninguna parte.

Aunque mi único consuelo 

es que siempre se pudo hacer peor.

A mí que me perdonen o no

me importa una mierda

y porque lo que realmente me importa

es que la persona que me tenga que perdonar  

 es que me siga queriendo.














EL PUNTO ZEN


Que nadie me entienda mal, aunque en el fondo me da igual que me entiendan mal o que me entiendan bien, porque aparte de los dolores propios de la vejez, a mí me duele el simple hecho del existir y todo lo que eso conlleva. Sé que me estoy aproximando al punto cero o punto donde la realidad y la magia se entremezclan y juegan al ahora te toca a tí y al ahora me toca a mí. Y yo sé, que todo me lo he ganado a pulso y con el sudor de mi frente y también, con algunos dolores de huevos y de cabeza, pero en definitiva lo que tengo muy claro, es cuando dios me puso en la tierra me dijo: "tío o te espabilas o te comerán los gusanos". Y ¿qué pasó?, que primero me comí los gusanos y no dejé ni uno y después me puse a la tarea de espabilarme y ahora estoy en el punto zen o punto de la tierra de nadie y donde nada es de unos y tampoco es de otros. Aunque también sé que más adelante volveré a mi estado larvario y porque eso es ley de vida y ley de muerte.
Y se está muy bien en el punto zen y porque mires para donde mires todo está suavizado y aterciopelado y tal y como si yo, el observador del puto tema, estuviera colocado con unos buenos canutos de la mejor hierba o maría. En realidad estoy en ese punto, por el que nos pasamos toda la vida persiguiéndolo de todas las maneras posibles e imposibles y por eso nos hemos colocado con todo y le hemos dado a todo con o sin sutilezas y hemos querido de todo y hemos follado o no follado de todo y hemos ansiado lo que no teníamos que tener y todo, porque necesitábamos tener nuestro propio e intransferible, punto zen. Pues nada, señores y señoras, pues yo ya estoy instalado en él y desde aquí y os lo juro, hay muy buenas vistas y el sol sale por Finisterre y si acuesta por Menorca.
Y el orden de las cosas no altera el producto y el producto es que yo he alcanzado mi propio punto zen y además, lo he conseguido a pelo y segregando mis propias drogas endógenas. Y no tuve que hacer deporte hasta casi matarme y no tuve que correr los campos como uno de esos capullos que corren por correr y buscando el no sé qué o porque en realidad, no tienen otra cosa que hacer... Porque los corredores ¿que buscan?, ¿doparse a base de dopamina o joder a los paisanos que gustan de los sitios más lejanos y alucinantes o es que van de detrás de unas liebres imaginarias, que ellos solitos se han inventado?. Pues nada que sigan corriendo por los campos y por los montes y que también se pierdan por ellos (a algunos nos harían un favor), que yo mientras tanto seguiré instalado en mi propio punto zen.


















ESCRIBO...

 

Escribo

porque la realidad me explota

como una bomba fabricada por hombres para matar más

hombres

y esa realidad se hace insoportable para mi delicado cerebro.

No entiendo el razonamiento humano

ni su lógica tan inhumana

ni su maldad perversa y ciega

ni su estrategia egocéntrica

de que aquí me salvo yo

o no se salva nadie.

No entiendo el porqué de las guerras

pero tampoco entiendo el porqué

de las banderas, de las patrias,

de las religiones o de las fronteras

y porque unos mandan y otros obedecen

y porque necesitamos líderes y rebaños

y porque vamos a una guerra

y nos matamos entre nosotros.













SI TODO FLUYE


Si todo fluye...
pues fluye
y hay que dejar que fluya,
entra por un sitio y sale por el otro
y por el medio deja un mar de sensaciones
y de relajantes sonidos,
algunas sensaciones serán escritas en versos,
poemas o en la letra pequeña que nadie lee
y otras se las llevará el viento a no sé sabe donde,
por el camino le caerán algunas letras
y puede que algún punto y alguna coma...
Pero la esencia saldrá indemne e ilesa
y es que si todo fluye
la idea que entra y que sale de mi cerebro...
será una de mis mejores ideas.
Y es que si todo fluye... ¿ quién sabe ?
hasta puede que le ponga fin a mi historia interminable.

SUSAN SARANDON


 

No sé muy bien en lo que me he convertido


No sé muy bien en lo que me he convertido

me faltan palabras

me faltan verbos y adverbios

me faltan conceptos y definiciones

me falta saber como realmente funciono

y si la idea va por delante y yo voy detrás 

o si yo sigo mi camino y la idea irá apareciendo.

No sé si improviso mucho

o lo que digo, ya estaba pensado

desde hace mucho tiempo

y porque he perdido lo que es el antes y el después.

No sé...

yo creo que me imagino muchas cosas

quizás demasiadas

que me encantan los cuentos llenos de magia

y quiero que mis historias sean lúcidas y cortas

porque me gusta lo breve, lo conciso

lo claro, lo lúcido y lo que se pueda decir en dos palabras

y porque los discursos largos me hacen bostezar

y porque las historias interminables 

me aburren de tal manera 

que directamente me quedo dormido
















¿SOMOS NÚMEROS?

                                                Y que pasa si un día te despiertas y te das cuenta que todas tus fortalezas se han convertid...