No es época de siega,
ni de amores entumecidos,
es época de manta, de lluvia,
de tardes cortas y ¡tan cortas!,
de leña y de su olor a gloria.
Es tiempo de aromas a tierra mojada,
de escarchas,
de lodo y barro,
de amores íntimos,
de recordar pérdidas,
de lavar a fondo la conciencia
y de desprenderse de remordimientos.
Es tiempo de limpieza
de desbrozar recuerdos
y de sentarlos a tu lado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario