DOMINGO DE COMPENSACIONES

 Supongo que es ley de vida esto mismo que me está pasando, que la realidad va superando mi mundo mágico y que poco a poco mi magia se va rompiendo. Porque son muchas cosas que uno va teniendo en contra, algunas caen por su propio peso específico y otras y quieras o no quieras, porque las vas aplazando. Tiene sus costes el dedicarle tanto tiempo al escribir y tiene sus consecuencias a medio y a largo plazo. Pero bueno, la vida es así y yo tampoco me voy a rendir fácilmente y seguiré luchando, que es lo único que sé me ha dado bien en esta vida.

Después de esta reflexión tan dominical, tengo que decir que hoy es día 15 de Diciembre del 2.013 y hace un día precioso, lo único malo es que estoy saliente de guardia y por tanto estoy escarallado o feito polvo. Es una pena estar así, pues hoy había quedado ir a por setas y tenía tantas ganas..., pero al mismo tiempo tengo tanto sueño acumulado, que no sé que hacer. Supongo que al final me quedaré sobando un par de horas en el sofá, haré la comida para mí y para mis hijos y después tendré tarde de Domingo o sea, me quedaré en casa con la estufa de leña y medio tirado en el puto sofá de marras.
Sobre los domingos tengo mi aquél. Por un lado tengo la debilidad mañanera del propio domingo, pues las mañanas domingueras son maravillosas y más acompañadas de un día espléndido como éste. Y las tardes ya son otra cosa y sobre todo a éstas alturas del invierno, pues si normalmente los domingos por la tarde la gente se refugia en sus casas, pues para que contaros cuando se hace de noche a las 5 de la tarde.
A veces me sorprendo a mí mismo con mis pensamientos y como tengo que quedarme estas navidades aquí en la Isla, pues me estaba compensando a mí mismo y pensando lo que sería vivir en una Isla más pequeña y en concreto pensaba en Formentera (que es muchísimo más pequeña), donde te tiras un pedo y toda la Isla lo oye y hasta lo huele y lo saborea. Es curioso como el cerebro se compensa solo y ya que no puedes estar en la Península y como el tío o cerebro se queda jodido, pues busca en otro lado, es decir en una Isla mucho más pequeña que esta y ya está, ya está todo compensado.
Siempre dije que el equilibrio más perfecto se consigue a base de compensarte y a veces, como hoy, ya no tienes que buscarlo, el cerebro lo hace solo por tí, quizá en el fondo ya lo tengo bien enseñado y amaestrado. ¡Y yo sin saberlo!. No dejo de pensar en mis setas y en el paseo entre pinares y me entran ganas no sé si de llorar pero casi, a saber cuando tendré otra oportunidad de poder ir con un día tan espléndido.
Y al final no pude aguantarme y acabo de regresar de mi aventura o fracaso con las setas, 6 mierdas pequeñitas y que no dan ni para un diente, pero bueno y de nuevo me compenso: el paseo por bosques de pinos y con éste solete otoñal, ya solo por eso mereció la pena. Ahora sí que puedo decir al cien por cien, que no puedo más con mi cuerpo serrano y para compensarlo tendré que echarme una inmensa siesta.




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Julia Uceda