Y decía contrariado porque pobrecito de mí, yo era zurdo con todas sus consecuencias, pero entre los curas y mi madre, le pusieron un santo remedio y que no era otro que si hacía algo con la zurda, caña al mono o lo es que lo mismo, me caía una buena manada de hostias. Y si no llegaba con esto, había un plan B, para estas cosas siempre hay un plan B y simplemente te ataban la mano izquierda a la silla y así no quedaban más cojones que escribir o comer con la mano derecha. Y si me ataran las dos manos, entonces os pregunto,¿Con qué mano escribiría?.
De ahí viene lo de zurdo contrariado, pues soy zurdo pero escribo con la derecha, ya se sabe que a base de hostias se puede aprender de todo, se puede aprender hasta no ser uno mismo. Pero bueno la zurda la uso para todas las demás cosas, para los deportes de pala o raqueta, para jugar a la pelota y para también tocármelas y hasta para hacerme las pajas, mano polivalente que se llama. No sé si me quedo algún trauma por ello, porque traumas tengo muchos y muy variados, pero no se distinguir cual de ellos se puede deber a ser un zurdo contrariado. Porque contrariado estoy y mucho, pero ésta vez no es por ser zurdo, no señor, es por tener que quedarme en este puto puente tan largo encerrado en esta diminuta Isla.

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