Pasan los días, pasan las horas
pasa el día y el mismo nos entrega la noche
pasa el amor y entramos en el desamor
pasan los amigos por la puerta de mi casa
y te dicen hola y siguen su paseo
y lo siguen
porque alguno de ellos piensa
que para hablar de algo importante será mejor mañana.
Y yo pienso...
de seguir así y con esa insistencia
de tropezar siempre con la misma piedra
será mejor que nos veamos en el otro lado
nos veremos
pasado el túnel al fondo y a la derecha.
Pasaron las historias que íbamos a contarnos
ha pasado su momento de gloria y su minuto de oro
ha pasado ese día que estaba dedicado
a decirnos algunas palabras a la cara
y entonces yo concluyo
que pasado ese día se acabó la romería.
Cada cosa tiene su lugar y sitio
y por supuesto, su momento
y en cambio de hablar de algo que teníamos pendiente
ponen cara de haba
y saludan desde muy lejos
eso sí, muy eufóricos en el saludo
y al final, ¿qué coño haces?
pues tú también acabas pasando de largo
pues, bendita sea tu vida
y bendita sea tu sombra
y porque pase lo que pase amigo mío
seguirás pensando que has hecho lo correcto
y yo comiéndome los mocos
y pensando que esto no me lo merezco
que no he pasado de nada
que quería hablarlo todo con el corazón en la mano
dispuesto a darlo todo
y creo que de nuevo me tendré que sorber los mocos
y poner cara de que aquí no ha pasado nada
lo único que ha pasado
es mi saliva por la garganta.
La verdad es que hace bastante frío
y estamos en plena epidemia de resfriados
y lo de comerse los mocos entra dentro de lo posible
Aunque quiero que quede una cosa muy clarita
prefiero comerme los mocos de un resfriado
que los mocos de una inmensa decepción
que me ha destrozado alma, corazón y mente.

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