Simplemente rozaste mis labios con la yema de tus dedos
y me dijiste adiós...
adiós y hasta que nos volvamos a ver.
Han pasado los años y han pasado los siglos,
y tú sigues sin estar aquí,
y tiemblan con la misma emoción de aquél entonces,
mis labios son parte de tí
y tú fuíste la culpable de su adicción.
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