MIS LABIOS


 Simplemente rozaste mis labios con la yema de tus dedos

y me dijiste adiós...

adiós y hasta que nos volvamos a ver.

Han pasado los años y han pasado los siglos,

y tú sigues sin estar aquí,

pero mis labios te reclaman

y tiemblan con la misma emoción de aquél entonces,

mis labios son parte de tí

y tú fuíste la culpable de su adicción.

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NADIE APRENDE A VOLAR (José María Zonta).

Nadie aprende a volar hasta que inventa un cielo.