CAZAR O NO CAZAR


 Y como decía León Tolstoi: "hay quien cruza el bosque y solo ve leña para el fuego". Y yo soy uno de ellos. Claro que yo veo muchas cosas más y veo los helechos verdes que se agitan con la brisa, veo y siento esa inmensa belleza de los árboles y sobre todo me encantan los robles, las encinas, los hayedos, los castaños y hasta los pobres acebuches que no tenían el porte y la fachada de los árboles anteriores, aunque en realidad no descarto ningún tipo de árbol del bosque. Todos me gustan y todos me encantan. Me encanta la magia que emanan los bosques mágicos y ya sea en la vertiente de bosque del norte o en la otra, en la vertiente mediterránea. Y lo de la leña es una deformación profesional que arrastro desde hace unos cuantos años o es más que arrastro desde que era un niño y porque de aquellas no se vendía tanta leña como ahora y entonces, para encender la chimeneaque teníamos en mi casa, tenías que buscarte la vida. Y esa práctica me quedó grabada de por vida y por eso no puedo reprimir que al cruzar un bosque, piense en que ese tronco o que esa rama, me pueden servir como leña. La necesidad que tiene cada uno, en parte te marca tus deseos y si te has quedado sin leña en casa, a mi me pasa que voy viendo leña por todas partes y que si no me la llevo para casa, es porque a lo mejor hay que cruzar todo el bosque o es un tronco demasiado pesado. Pero si no me la llevaría toda. Lo dicho, deformación profesional. Unos ven el bosque en su conjunto y no se fijan tanto en los pequeños detalles y en mi caso, me encanta ver el bosque en su conjunto, pero también me encanta fijarme en todo tipo de detalles. Me gusta el musgo que cubre raíces o que cuelga de las ramas de un árbol. Las setas también son otro punto débil y no sólo las veo desde el punto de vista de que sean comestibles o no y porque amo la belleza de las setas y poco me importa que no me las pueda comer. Aunque hubo veces en mi vida, en que salía de caza para recoger setas comestibles y eso también me gustaba. Caza de setas, caza silenciosa sin tener que dar un disparo.

Del otro tipo de caza y en que se trata de matar a un animal, paso dos pueblos y porque primero no me gusta matar a un animal y segundo, porque aborrezco cualquier tipo de armas de fuego y menos dentro de un hermoso bosque. Y con esto no dicto sentencia y a quién le guste cazar, pues que cace pero sin pasarse ni un pelo. Que su matanza sea la justa y necesaria y eso no les gusta a una mayoría de cazadores. Pero eso a los cazadores es pedirle mucho y porque rápidamente le cogen el gusto al gatillo y a veces, hasta se les pone dura matando ciervos, lobos o cervatillos. Los cazadores son un mundo aparte, aman los campos y los bosques, pero a los animales no los aman tanto. Yo nunca cacé y a estas alturas de mi vida, tengo claro que nunca cazaré. Además ni me apetece ni tengo ninguna curiosidad. La caza es un tema complicado que lógicamente debe estar muy controlado y porque a la mayoría de los cazadores se les va mucho la mano y son de gatillo demasiado fácil. No todos, pero hay una amplia mayoría que cumplen con ese criterio de querer cargarse a todo bicho viviente. El ansia de matar también ayuda en esto. Y hasta hay algunos que justifican la caza y porque todos al fin y al cabo, todos hemos sido cazadores en otros tiempos y hace muchos siglos y cuando andábamos con taparrabos. Y con ese argumento de mierda, intentan justificar que el cazador tiene derecho a cargarse todo tipo de animales y sin límites y que no tengan que parar hasta que les duele el dedo que aprieta el gatillo y no puedan disparar más. Y para ellos, esta sería la única limitación que verían posible. El dolor del dedo que aprieta el gatillo. Y que razón más buena, ¡Hay que joderse!.












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