Que difícil
es ser siempre
siempre erecto y con la vista al frente
siempre vigilante
y siempre atento al mínimo movimiento
siempre preparado para saltar en cualquier momento
y lógicamente, siempre queriendo ser más.
Durmiendo de pie o de rodillas
las 24 horas del día
con las ventanas abiertas
y azuzando la vista
y tratando de desmenuzar los ruídos
éste ruído, es de un buho
éste otro, no es de pisadas humanas
y será de algún animal que se mueve con sigilo
y el ruído de más allá,
será porque se acaba de levantar el viento
y está agitando las copas de los árboles
y mientras tanto tú sigues queriendo ser
ser guapo, ser feo, ser hermoso,
ser mariposa y sobre todo, ser entrañable
un ser que se arrepiente de algunas cosas, pero no de todas
que rebuscó entre sus basuras buscando posibles tesoros
que retrocedió cuando el mundo no lo entendió
que miró al cielo cuando se quedó sin suelo
que cuando se hizo persona le llegaron a decir
amigo mío, así no eras tú.
Y claro que así no era
yo he cambiado porque he querido
y no porque me lo dijeran
he cambiado normas, he cambiado verbos
he aprendido nuevas palabras y nuevos adverbios
y yo sé que antes caminaba por las aceras
y que ahora, camino por los bordes.
Todos cambiamos
pero algunos cambiamos tanto
que para reconocernos
hay que saber en donde nacimos
de donde venimos
que hemos hecho hasta ahora
que haremos hoy
y que planes tenemos para mañana.

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