Hay maneras
hay formas para decir las cosas
y no hay porque dar entrada a los gritos
o hablar a bocinazos
sobra esa excesiva agresividad verbal
que a veces consigue que tiemblen tus cimientos
y los del edificio
y no hay porque pedir bandera blanca
en señal de rendición sin condiciones
y todo por sentirte superado por tanta mierda acumulada
con la que a veces te obsequia la vida.
No se debe tratar mal a nadie
salvo claro está
que se haya pasado tres pueblos contigo
y que te agreda, te falte o te insulte
pero aún así
no debes ponerte a su misma altura
y entrar en terreno resbaladizo, visceral y
agresivo.
No es que no sepa reconocer la rabia
la víscera, la bilis
sólo intento que uno controle su descontrol
y porque si te pones a su nivel
al final y por mucha razón que tengas
perderás la razón y el sentido
y serás invadido por la rabia y su veneno
y te convertirás en un perro rabioso
y hablarás de rabia y de sed de venganza
y de cuchillos, puñales y sangre en los cristales
y ante todo esto
será mejor que cambies el decorado
y has de bajar el volumen y el tono
y dar marcha atrás y empezar de nuevo
y sin gritos y sin dejar quete domine la rabia.
Perfecto
pero pocas veces sucede.
Pero así es la vida de contradictoria
a unos les quita el pan
y otros les enseña los dientes.

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