A veces me despierto en medio de un sueño
y me tengo que despertar dos veces
una, para sacudirme el sueño que me cerró los ojos
y dos, tendré que bajarme del sueño verdadero
y entonces ya puedo asegurar
que estoy despierto del todo.
Otra veces, no me despierto
y los dos sueños siguen su camino
y yo sigo durmiendo tranquilamente
a pierna suelta, al decir de unos
o al decir de otros
como una momia momificada
y cuando me vuelvo a despertar
la mañana está de cuerpo presente
con la caricia del sol en mi cara
con el pensamiento de los días claros
con el entusiasmo que me regala el nacimiento de un nuevo
día
y entonces piensas...
otro día ganado al tiempo que me ha regalado la vida
otro día que espero que esté entre mis mejores días
y te levantas pleno de esperanza
irradiando vida
luciendo tipo de persona valiente
y te repites
que hermoso día
y sales a la calle como un gallito de pelea
hinchado de torso, mirando al frente
y con plumas en pie de guerra
estirado de pies a cabeza
y así, voy andando por la calle
y hasta caer en el bar de la esquina
desayuno con diamantes
y sigo pensando
que estoy un día más en la cúspide del mundo.

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