Cada estímulo físico, químico, sensitivo y sensorial
se convierte en una descarga emocional.
Cada nueva palabra es un estímulo para llegar mejor hasta a tí.
Cada acierto es una pequeña victoria y sin saber porqué
la guardas en tu vieja memoria
o simplemente la dejas pasar
porque lo que para tí es prodigioso
para otra persona puede ser una auténtica mierda
y que ni merece la pena recordar.
Cada vez que me muero lo hago un poco más
y ya no resucito tan bien como antes.
Cada vez que me siento mucho tiempo
me tiemblan las piernas.
Cada vez que te miro se rinden mis sentidos
y se doblega mi razón de ser,
y entonces llego a comprender...
que cada vez que me acuerdo de ti,
por dentro, me estoy rompiendo un poco más.

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