Me gustaría que lloviera sobre mojado
y que sobre una gota cayera otra y otra y otra...
y en una sucesión infinita,
y que nunca más dejara de llover
y que mi calle fuera un río
y yo en una orilla
y tú en la otra,
mirándonos a esa pequeña distancia,
sabiendo que tú no podrás cruzar el río
y que yo, tampoco,
sabiendo que extenderé mis dedos
y que no tocaré los tuyos,
es dura nuestra existencia de orilla
que quiere acercarse a la otra
y que no puede.
Además
no hay barcas que crucen el río,
ni hay puentes que las unan,
lo nuestro es el vivir
mirándonos el uno al otro
y con la triste certeza
de que así nos moriremos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario