Y hoy me vino a la cabeza aquél menda que cantaba aquello "yo no quiero que me bajes una estrella azul...", creo que era el Pablo Milanés de la nueva trova cubana. En mis tiempos de estudiante había ido a un concierto de éste tipo y el Pablo cantaba junto al Silvio Rodriguez y era en un pabellón de deportes que estaba lleno hasta la bandera y me acuerdo que todo dios cantaba las letras de sus canciones y porque de aquellas todo dios sabía sus letras, pero aquél pabellón se llenó de luces de mecheros y de demasiada melancolía melancólica, tanta que hasta hubo veces que me entraron ganas de llorar. Supongo que todos tenemos algo de románticos y estos señores eran su mejor representación. Mi hijo pequeño se declara romántico empedernido y va besando manos y repartiendo besos por doquier. Yo en teroría nunca fuí un romántico, aunque tenido dejes o esquejes en momentos determinados. Supongo que sería en momentos puntuales y en épocas de muestreo y cuando quieres impresionar a la otra persona y te muestras como un ser romántico, un tío que se vale por si mismo (autosuficiente), válido para casi todas las cosas, seguro de ser quien eres, un tío con cintura y que más o menos sabe torear las cosas mal dadas, un tipo entrañable que sabe estar en su sitio, un poco cocinitas pero no demasiado, cariñoso, alegre y en fin, buena persona en general.
Hay que saber venderse y para ello tienes que hacer de todo un poco y porque si te escoras demasiado hacia un lado puede que ya no gustes tanto y la cosa puede acabar fatal. De todas formas yo durante un tiempo he vivido en el extremo y por eso me dieron de hostias hasta en el paladar blando. Lógicamente tuve que cambiar de táctica y volví a la táctica de toda la vida o la de ser un poco de todo. De todas formas mis tácticas en éste tema, nunca fueron demasiado buenas. Ligar ligaba pero con esa distancia tan necesaria que te brinda la prudencia y otra cosa muy distinta, era establecer una relación más estable con esa persona y porque el paso del tiempo siempre fue en mi contra. La cosa funcionaba más o menos bien durante un prudente tiempo, pero lo más difícil era como mantener ese equilibrio entre prudencia y pasión turca y porque al mismo tiempo me encantaba ser un tío apasionado. Y por eso hubo veces en que me hubiera ido mejor si hubiera cerrado la boca y porque en boca cerrada no entran moscas ni salen palabras exageradamente exageradas o grandilocuentes sobre el amor. Yo, como ser pasional que era, me metía tanto en ese papel, que ahora que han pasado años y años, me doy cuenta que a veces pecaba de ser un poco personaje de telenovela. Al amor lo ensalzaba de tal manera que lo ponía en la cima del mundo. Y éste método duró un tiempo y hasta que pasé al siguiente peldaño que no sé muy si estaba arriba o abajo y ese tipo de amor empezó a alcoholizarse y ya no importaba tanto el amor romántico e importaba más el sexo y el controlar del pedo que llevabas puesto.
Ahora como ya no bebo, hasta me parece que estoy hablando de otra persona que en sus viejos tiempos fue alcohólica o como dicen los de alhólicos anónimos, soy alcohólico y llevo sin beber más de 5.000 días y hasta puede que más, aunque ese "puede" no entra dentro de sus reglas de funcionamiento. Ellos cuentan a cuentagotas sus días, horas, minutos y segundos y es su puta obligación decir la cifra exacta. Y para ello montan sus círculos y se intercambian situaciones donde alguno de ellos tuvo la tentación de recaer y mientras los demás asienten con su cabeza y como si fueran esos muñecos que cuando van en el coche mueven su cabeza. Lo que ellos no son capaces de comprender, es que hay algunos que vamos por libre y no necesitamos el triste consuelo de los demás, que además no conoces de nada. De todas formas yo no pretendo sentar cátedra sobre éste tema problema (me llega con el mío) y decir que mi método es el más válido y porque sé que tampoco es verdad y el único método que hay para dejar de beber es el método con el que has dejado de beber. Y punto y pelota.

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