Yo podía contaros un bonito cuento y me voy a poner a ello
Iba yo por las calles de mi pueblo
caminaba y de vez en cuando me deslizaba por las sombras
y como si fuera una serpiente en busca de algo de comer
a veces me paraba un rato
me faltaba el aire y las ideas
y mientras me recuperaba
veía los reflejos del mar
eran muy bellos y muy hermosos
a veces eran brillantes como una estrella rutilante
otras veces el agua se llenaba de llamas
y otras veces, todo se cubría de gris
el mundo era gris resacoso
mis ideas daban pena
y mis recuerdos cabían en una caja de cerillas
y entonces pensé
tendré que salir de aquí
y cuanto antes será mejor para todos
y sin más me dí la vuelta
y de nuevo emprendí la marcha hacia mi casa
abrí la puerta y entré con paso firme
subí las escaleras que me llevan a la primera planta
me despojé de la chupa y de las ganas de querer
abrí las ventanas hasta su máximo
y dejé que penetrara una corriente de aire fresco.
Hay días que son de Octubre y no de Diciembre
y hoy era uno de ellos,
sol reluciente, frio relativo
lluvia a ratos y olor a castañas.
Las castañas es una de mis perdiciones
y por eso al olerlas
me hacen ser más fuerte que los demás.

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