ESTOU ESCARALLADO

  

Cuando estaba viviendo en Corcubión  y en plena Costa da Morte, ya dije que ejercía como médico todoterreno y por eso trabajaba donde requerían o reclamaban mis servicios como médico. En Corcubión empecé muy bien y es que el año en que llegué fue de esos años bestiales y que de cuando en vez te obsequia la vida y lo cual es de mucho agradecer. Hacía un tiempo del carajo, días de sol, noches de luna, días hermosos de calor suave otoñal e invernal y para mí aquello era una especie de paraíso que borraba toda la mala que tenía  "A Costa da Morte" y toda esa mala fama tenía sus propios argumentos y entre ellos estaba la intensidad de su lluvia, por el viento que la arrasaba todo y más, por las densas nieblas matutinas y por todos los temporales que por ella pasaban, que casi eran todos los del mundo. La mala fama la precedía. Y yo no creía que todo lo que estaba viendo fuera posible que lo tuviera delante de mis narices. Tenía sitios y lugares que eran y son, totalmente espectulares y de una belleza indescriptible y  casi todos esos lugares a la vez eran solitarios y porque gracias a esa mala fama, muy pocas personas y digo de aquellas, se atrevían a aventurarse por aquella zona que estaba tan cerca del fin del mundo. El fin del mundo estaba a dos pasos. Finisterre, está 4 km. de Corcubión. Y desde Corcubión se podía ir hacia Finisterre y bordeando una costa hermosa y preciosa y para llegar a las playas de mar abierto,o sea, playas que no estaban protegidas del Océano Atlántico y por eso se decían que eran playas de mar abierto. Mar abierto, mar embravecido y playas de arena blanca y con unas olas enormes que rompían con todo su estruendo sobre la arena y a esas playas tan bravas y tan enardecidas sólo iban dos o tres personas o pocas más, lo que yo sé es que nunca ví a más de diez personas y ¿qué eran 10 personas en aquellas enormes y largas lenguas de arena blanca?. Pues no eran nada. Claro que en ellas, no todos los días te podías bañar. De todas formas, hace muchos años que no me baño y aunque me sigo preguntando el porqué. Debió ser un día en que el agua estaba más fría que de costumbre y eso es muy difícil de suponer y porque en  esa zona, el agua está tan fría que hasta se acerca demasiado al grado de la congelación. Por eso antes decía, que es muy difícil de suponer.

Pero no me acuerdo si realmente esto ocurrió. Es una mera suposición que me he inventado y por darle algo de sentido al tema y porque realmente me da igual como ocurrió y porqué sucedió. El caso es que ocurrió.  Más tarde cuando me fuí a vvir a Cádiz hubo unos cuantos días en que me bañé, pero tenían que ser días de olas y debe ser porque estaba más entretenido jugando con las olas y porque  rápidamente entraba en calor. A lo mejor fue porque por dentro me fuí enfriando poco a poco y porque ahora que vivo en Menorca y cuando en el Mediterráneo el agua está más caliente, pero así todo, no me baño. Pero como tampoco pasa nada, pues no me baño y santas pascuas. Pues volviendo a Corcubión y también podías salir en dirección contraria a la de antes y lo primero que te encontrabas era un pueblo, Cee se llamaba, que era horible y lo vieras por donde lo vieras no había manera de poder maquillarlo un poco y aunque fuera sólo un poco. Pero bueno, pasabas de él y lo dejabas de lado y asunto solucionado. Corcubión no era lo mismo, Corcubión era un pueblo bonito, entrañable, con mucho encanto, abierto al mar y abierto a la vida. Me encantaba ese pueblo. Pues eso prosigamos, dejabas a un lado el pueblo de Cee y proseguías y hasta llegar a un pueblo llamado Ézaro que era muy coqueto, pero su entorno eera lo que destacaba más. Pequeño pueblo, cariñoso, con buenas vistas y acogedor y con una playa preciosa. A la izquierda del pueblo y como a 1 km., estaba una catarata de un río que llegaba al mar en forma de una hermosa catarata y que la propaganda oficial decía, que era de los pocos ríos de Europa, no sé si reconocía que había otro pero no lo tengo muy claro, que vomitaba al mar en forma de catarata. Después subías un km. hacia arriba y desde allí arriba, tenías las vistas más espectaculares que había en toda aquella zona. Yo pagaría por volver a tener aquellas vistas delante de mí.

Y seguías el recorrido por la costa y venía una sucesión de pequeños y diminutos pueblos que más bien eran aldeas y que lo más hermoso que tenían, era su costa. Y seguías unos cuantos kms. más y llegabas a Carnota que ya era un pueblo un poquito más grande. Lo más espectacular de Carnota era su hermosa y extensa playa. 4 km. de playa y se anunciaba como la más grande de Galicia, pero mí lo grande carece de importancia y por eso vuelvo hacer una llamada a su belleza. También tenía un hórreo que decían que era el más  largo del mundo mundial, aunque en el pueblo de al lado había otro y que a su vez los lugareños de éste último pueblo, decían que era más largo que el de Carnota. Y por supuesto, los dos pueblos estaban peleados por saber quién la tenía más larga y más grande. Y podía seguir y seguir, pero que me tengo merecido un descanso, un buen y amable descanso. Dormí 3 horas y estoy escarallado y tal y como se dice na miña terra galega (aunque realmente se dice, estou escarallado). E xa non podo máis.














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