COSAS DEL DÍA A DÍA


 Es que me estoy dando cuenta que ahora me pirran las letras de algunas canciones pegadizas y pegajosas. Claro que como me acuerdo de tan pocas y por  mi deficit de memoria, pero a la vez y a lo sumo, me acuerdo de una frase suelta o de una diminuta estrofa que se cayó de una canción, pues todo eso se suma y al final, tengo que concluir que me acuerdo de muy poca cosa. Soy un desmemoriado de mierda o una piltrafa de hombre que está dotado de una muy frágil memoria, pero como ya lo era y como ya me venía desde muy lejos, no puedo echarle la culpa a la vejez y por la la falta y escasez del riego sanguíneo. Hace un momento tenía dentro de mi cabeza un trozo de estrofa y que ahora mismo, se acaba de ir con un ligero golpe de aire que acaba de entrar por mi ventana. Esto como funciona por rachas o por momentos o por luces que se encienden y después, se apagan, tendré que acostumbrarme a ese tipo de funcionamiento de ahora sí y ahora no. Ahora es cuestión de aprovechar el momento en que el viento sople a favor y ahí, tirarte sin pensarlo. Esto del viento, va muy bien para ir hacia arriba y para ir hacia abajo, hay que aprovechar la bajada o la pendiente. El caso es no quedarte en el medio y varado entre chichá y limoná. Lo de quedarse en el medio, puede suponer un gran problema y porque piensas que vas hacer esto y que después vas hacer lo otro y al final, no haces ninguna de las dos cosas. Y si alguien te pregunta ¿qué vas hacer?...pones cara de empanada y le contestas, yo no sé lo que voy hacer. Sería mejor decir un no o un sí y porque eso te daría chicha suficiente para discutir con él o con ella. En éste caso en concreto, daría igual que sea ella o él o mismo sea el vecino que le apetecía opinar sobre un  asunto al que no le has dado bola. Cuidado con los vecinos opinadores y porque suelen unos cotillas de mil pares de cojones. Yo tengo una enfrente, pero tengo la suerte que como opina de todo y anda por todo el pueblo y porque trabaja de asistenta social o sea cuida viejos, defenestrados, alcohólicos y demás especie, pues pasa que tiene para bastante y más y mucho más y cuando llega a su casa que es la que tengo enfrente, parece ser que llega agotada y además, como le da algo o bastante al trinqui, pues aprovecha para beberse unas cuantas cervezas en el bar que tenemos al lado y ya no sé las que se beberá en su casa, pero como yo no soy un vecino cotilla y que se cuela por las puertas de cualquier casa, no tengo ni puta idea de lo que hará en su santa casa. A lo mejor llega a casa y se folla a su marido unas cuantas veces seguidas y para quitarse el ansia del cuerpo.

En un pequeño pueblo como en el que vivo (tiene 7.000  habitantes), pasan muy pocas cosas y lo poco que pasa hay que engrándecerlo y porque sino te morirías de asco. Aunque a mí ni por esas caigo en el cotilleo. El cotilleo me aburre tanto o más que el no enterarme de nada. A mí me gusta y me encanta vivir en paz y en silencio y por supuesto, que nadie me toque los cojones demasiado. Aunque ahora que lo pienso, no necesito y para nada, que me toquen los cojones y aunque sólo sea un poquito. Cotilleos cero. Escribir, diez. Yo lo que neccesito es esto: poner mi música, ver mis películas, escribir y pensar un montón y más y acomodarme en el sofá junto a mi estufa de leña. Ahora acabo de venir de comer y comí especialmente bien y con unas vistas excepcionales desde unos inmensos ventanales en que se podía ver el puerto y el mar en su salsa. Hoy el mar estaba calmado y sosegado. Menudas vistas más espectaculares tenía el restaurante. Y ahí y en momentos como éste, es cuando te das cuenta que vivo en una preciosa Isla en medio del mar Mediterráneo y para apreciar eso y de una manera más correcta, a estos sitios hay que ir en otoño o invierno. En primavera y verano, sabes que será casi imposible y porque estará apestado de guiris, además los guiris hablan inglés cerrado, su piel es rosa sonrosada , beben como cosacos y hasta les huelen y mucho, los sobacos. En otoño e invierno es cuando realmente se aprecia la belleza de éste peñasco de tierra y piedra.

Una vez a la semana quedamos unos cuantos amigos, aunque la cosa realmente varía entre dos a cinco personas. Hoy éramos dos y los dos, éramos y somos jubilados. Precio del restaurante bastante asequible para un jubilado que antes fue médico. Y serán y como mucho, tres veces al mes. Vamos rotando los restaurantes y así descubrimos restaurantes nuevos y la única condición es que tengan precios asequibles y con la mejor cocina que pueda haber a ese precio. Cuando uno curraba era muy distinto y por ejemplo, yo ganaba el triple de lo que gano ahora. Hay que adaptarse a lo que hay y lo que hay para un jubilado de alto rango y postín, la nómina no está tan mal. Hay que decirlo sin complejos y porque seguro que hay algunos que cobran la mitad que yo y dirán, mira éste tío y se queja de lo que cobra cuando gana el doble que yo. La envidia no es sana y además, se cria en el pozo de los resentimiento envidiosos y eso es peor que un criadero de opio

















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