Hay días que son tan grandes y tan enormes
que no debían tener ni nombre
son días aparte
días que se presentaron como todos los días
con un grandioso amanecer
y para que un poco después
tocar tierra y pasearse por tu calle
visitar tu casa,
darte un beso de buenos días
acariciar tu piel a través de la ventana
moverse poco a poco en el horizonte
y después de comer
darte un beso cálido en la cara
y va pasando la tarde
y se va acercando la noche
el sol se pone sus gafas oscuras
y espera a que salga la luna
y cuando la luna llega
el sol se acuesta con su pijama negro
y espera y espera...y espera
y hasta que le avise la luna
para el siguiente relevo.

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