MADRE


  Madre

tú marcaste mi vida

y para bien y para mal

intentaste dominarme desde un principio

y marcarme el camino que debía llevar

 y podía haber creído en tu idea de la vida

pero en fin

tu vida fue tu vida

y tus límites fueron tus límites

y siempre viviste en tu propio mundo

encerrada en el torreón de tu castillo

y pensaste que todo lo que veías

iba a ser tuyo. 

La ambición ciega

son las palabras que  me dejaste de herencia

y yo nunca las cogí para mí

la ambición es algo que hay que aprender a medir

y lo de ciega, ¿que te puedo decir?

pues nada

que tú la aplicaste en tu vida

y ¿como acabó tu vida?

pues vencida, doblegada, 

maltratada por ti misma 

con tu mirar sin fuego

y sin ambición ciega.












No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿SOMOS NÚMEROS?

                                                Y que pasa si un día te despiertas y te das cuenta que todas tus fortalezas se han convertid...