MANÍAS Y GAFAS


Yo tengo una manía por encima pero muy por encima de las demás manías y esa es que nadie puede tocarme las gafas. Y el que me haga la puta bromita de ponerme la yema del dedo en un cristal de las gafas, no me lo pienso dos veces y directamente le corto el dedo y a continuación se lo meto por el culo. Y para que se entere de una puta vez de que va la cosa. Hay también quién hace una variación de la dichosa bromita y por ejemplo me esconde las gafas y yo entonces entro en cólera y me pongo taquicárdico y arrítmico y empiezo a tener unos sudores fríos que me congelan la piel y los tegumentos y entonces broto y sigo brotando y me pongo todo loco y ya estando a punto de perder el sentido y la razón de ser, él o la bromista empieza a darse cuenta del estado en el que estoy entrando y después de un ligero carraspeo me dice, pero ¡si las tenía yo!. Y yo pensando por mis adentros, pero si yo te mato tampoco va a pasar nada. Menuda bromita de mierda, me digo. Y el porqué de esos arrebatos tan locos está en fase de estudio en una Facultad de Psicología y en la sección en la que estudian los asesinatos que no tienen una causa muy clara. Por mi parte puedo aportar alguna cosa y por ser el principal perjudicado. Yo creo (creo porque no me acuerdo muy bien) estar sobre 3 grados y medio de miopía y eso es una pérdida de vista suficiente para no ver casi nada cuando estoy sin gafas (eso sí que lo recuerdo muy bien). Veo bien de cerca y por eso leo, por ejemplo los periódicos sin gafas. Cosa que a mucha gente le llama la atención y porque a la edad en que me estoy moviendo, el fallo normal de visión es la presbicia, la cual se manifiesta en no poder leer de cerca el periódico o un libro o lo que sea que esté leyendo. Y como además, yo tengo que usar gafas para el resto de distancias, normalmente y creo que siempre, llevo las gafas puestas. Y eso a alguna gente le extraña más. Vamos, que no le cuadra.

Voy a ir añadiendo alguna cosa más y para poder explicar mejor mi comportamiento patológico que como ya dije antes, está en estudio. Yo de chaval, llevaba algunos años viendo cada vez peor, pero era suavemente progresiva la pérdida de visión. Cada año me iba acercando más al profe de turno y más o menos fuí tirando y hasta que llegó un día en que no pude más y porque ya no podía estar más cerca del profe y entonces y tragando saliva decidí que tenía que graduar mi vista y para ello, lo primero que tenía que hacer sería pasar del complejo que me daba el tener que llevar gafas. Era un estúpido presumido de mierda o un tonto lava presumido. Y un día tuve el coraje suficiente para ir a un oculista y para que me dijera, que tenía miopía. Después fui a comprarme las gafas y una vez que me las puse me dije ¡joder tío todo lo que te estás perdiendo!. Y así fue y me estaba perdiendo el 80% de las cosas y de repente había descubierto que estaba ante un nuevo mundo y que estaba allí y que siempre estuvo allí y yo perdiendo el tiempo y comiéndome el coco con lo presumido y estúpido que de aquellas era.

Al principio todo me fue muy bien y el tiempo fue transcurriendo y yo seguía con mis gafas puestas y es más, casi no me las quitaba nunca. Creo que me las quitaba para ir a la ducha y para ir a la cama o para darse un baño en la playa. Y todo siguió bien hasta los 18 o 19 años y donde tuve una mala racha que era para cagarse en mi existencia. Y tal catástrofe fue que se jodieron mis gafas unas tres veces en ese año y de aquellas arreglar unas ganas salía muy caro y tres veces, mejor ya ni te lo cuento. Pues del mal trago que pasé ese año, heredé éste comportamiento patológico que tuve a partir de ese triste momento. Yo lo pensé muchas veces y pensé que mataría a alguien por mis gafas. No es broma. Cuando y por la causa que sea, no las encontraba, mi cerebro empezaba a entrar en barrena y el posible asesinato iba tomando forma. Me acuerdo que a continuación venía la eterna cascada de los pues...pues hoy no voy a clase, pues hoy no voy a trabajar, pues hoy no puedo conducir, pues hoy cojo a ese graciosillo chistoso o chistosa y la mato con mis propias manos.















 

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