MARTES Y VOTOS

Después del merecido descanso nocturno que se prolongó más de lo debido y que supongo que sería por tema del casi no dormir en la Guardia y por el cansancio acumulado en la búsqueda de setas comestibles y sabrosas. Pues eso que se me pasó un poquito el arroz y dormí 10 horas a pìerna suelta y utilizando la CPAP, que es ese aparato que me manda el aire que me falta durante el sueño y que es un puto coñazo, pues con la máscara que hay que ponerse me parezco más a Anibal heiner que a otra cosa. Es un rollo y un problema, pues a mi gusta sobar de lado y de lado se me incrustan sus correas, por tanto sobre las 5 de la mañana y como acto reflejo, me libero del chisme y a tomar por culo las Apneas.

¡Joder!, hasta el dormir me lo tocan, no les llegaba con tenerme todo el día bombardeado con las estupices políticas que tanto afloran en estos tiempos (tiempos preelectorales). Resulta que el arte de la política está en decir todos lo mismo y tú tienes el deber, si quieres ser consecuente o no o no lo sé, de leer entre líneas o de leer la letra pequeña y ¿qué pasa?, que mucha gente se cansa del esfuerzo que supone, además que se preguntan ¿para qué sirve tanto esfuerzo?, si al final lo prometido no es deuda, es sólo que cambios geopolíticos, al parecer, les llevan a no cumplir con nada.

De cada vez pienso más en la posible abstención activa o sea que yo tengo mis propios razonamientos para abstenerme o para ir a misa. Yo creo que al final me haré pragmático y votaré al que menos daño me haga y no al que más me convezca. Porque tengo claro que a éstas alturas nadie me convence del todo y como mucho me convence un poquito y por tanto, la cuestión está entre la abstención y el voto menos lesivo. Dicen que el voto es lo más importante de una democracia, pero yo lo dudo, lo más importante es el ser consecuente con lo que se promete y el voto es sólo una pura formalidad para los papafritas.

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