me he drogado a tu espalda
he caminado al borde de mis precipicios
y al mismo tiempo
he seguido tus pasos con demasiada impaciencia
y en ese débil equilibrio he llegado hasta aquí.
A veces te he querido como si no fuéramos de éste mundo
y alguna vez, he volado en mis sueños contigo
pero es de persona reconocer
que todo lo humano tiene sus propias limitaciones
y tengo que reconocer que yo te quise más allá de esa frontera
y tú estás viendo aquella estrella que acaba de pasar
pues soy yo buscando la luz y con esta voz desgarrada.
Aunque tú no lo sepas
nunca dejaré de quererte
y hasta puede parecer que mi cara no exprese nada
y porque por fuera soy de carne y hueso
y en cambio por dentro, soy puro sentimiento
y no
y no me arrepiernto de nada
lo nuestro fue una hoguera de sentimientos
que a veces, ardía
y que otras veces, quemaba
y nada de lo que dije se ha muerto
la vida está con nosotros
y la luz que nos guía sigue siendo la misma que antes
solo pasa que uno no puede querer siempre con la misma
intensidad y ser rayo y trueno a la vez
y por eso tengo mis momentos de paz infinita.
Yo no te puedo querer como antes te quería
pero piensa que hay mil maneras de querer
y que hay algunas que se mueven entre la densa niebla de la
mañana
y hasta que un día se despiertan de nuevo
y te vuelven a revolver las entrañas
y aquél viejo sabor de boca
volverá hasta tí
y de nuevo serás el de antes
pero con otro cuerpo
con otro sentido
pero siempre dispuesto a darlo todo
y de eso se trata
de dar y de no encogerse ante nada.

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