SI SOMOS MUCHOS O SI SOMOS POCOS (2.015)


Mis 8, 10 o 12 horas diarias de escritura casi nunca faltan. Y ya sé que me paso dos pueblos y ya sé que hay muchas otras cosas que hacer, pero por ese mismo razonamiento, tengo que reconocer que estoy colgado, que estoy colgado como una ladilla de un pelo ajeno. Es droga dura esto del escribir y supongo que por lo tanto, más dura será la caída. Porque todo sube igual que baja y no hay estados permanentes de estar arriba o de estar abajo. Supongo que algún día me quedaré en blanco satinado. Pero mientras tanto voy a seguir metiendo la brasa.
Porque justo en este momento pensaba, que yo soy inocente, pues nunca he matado a alguien, aunque es justo reconocer, que hay veces en que lo he pensado. Yo escribo, ¿y qué? y también digo muchas tonterías, pero con todo ello, no creo que haga daño ni a una mosca mientras no se pose en mi sensible y delicada piel de terciopelo avejentado. Puedo molestar a algunos por ponerlos a parir y de vuelta y media, pero señores, ¡problema resuelto!, esos algunos nunca me van a leer jamás de los jamases. Selección natural, que se llama.
El borde, el pretencioso, el imbécil, el pijo relamido, el fascista, el codicioso, el insolidario, el explotador, el que padece de envidia cochina o de avaricia, el violador, el patético que solo da pena, el falso, el mentiroso... y no sigo, porque en realidad la lista se haría interminable. Me acabo de dar cuenta, que de esta forma (con tantas excepciones), siempre serán muy pocos los que me pueden leer. Ya se sabe lo que dice el dicho que me acabo de inventar: "si somos pocos hacemos piña y si somos muchos, nos comemos la piña".























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Julia Uceda