Y entonces
no esperes tanto de mí
ni tanto ni tampoco
ni lo que yo piense es el todo
ni el todo es la solución de nada.
Pero si avanzamos como seres incomprendidos
y además, no decimos nada
nos convertiremos en seres silenciosos
que deambulan por la vida
sin saber cual es su objectivo.
Y seremos parte de un encuentro
que se ha quedado sin argumentos.
La vida emite señales que te avisan
de que por ahí está prohibido pasar
y ya depende de cada uno
que decisión vas a tomar.
La mía
es que no forcemos los sentimientos
y quedémonos en donde estamos.
Más vale tener algo
que no tener nada.

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