Hasta puede ser que yo me haya equivocado en casi todo
y entonces mi balance final tendría que ser otro
y todo lo bello que he vivido
sea un puto espejismo en el desierto de mi alma
y en donde todo el amor que he dado
y que he recibido
sea parte de un sueño
y del que ahora me estoy despertando.
Hasta puede que mis ideas sean de otro
y yo y sin darme cuenta
me las he apropiado
y todo ese cuento del que a veces os hablo
de mi infancia y de la que apenas recuerdo cuatro pinceladas
de mi juventud rebelde y atrevida
de mis años locos como universitario y revolucionario
de mi etapa adulta y sus diversos apartados:
al principio curré y sin saber porque curraba
por pasta es de suponer
lo de ser médico no me facilitó las cosas
y porque me gustaba pero no me entusiasmaba
me casé, tuve tres hijos
y tuve que currar más que al principio
y menos mal que en esa época
la medicina me gustaba un poco más
y me metí de pleno en ella
y quise a los cuatro con locura de enamorado
los ví crecer y me asusté de como crecían tanto y tan rápido
que hasta empecé a sentir
como se tambaleaba mi pequeño reinado de padre
después, vinieron dos ingresos en un manicomio
y separados por unos cuantos años
y el segundo me hizo ponerme las pilas
y hace 14 años que estoy libre de pecado.
Un poco más tarde
vino el divorcio y sus consecuencias inmediatas
reproches, discusiones,
sensación de traición del uno al otro
trastos a la cara
y menos mal que esa tormenta no duró tanto
y entonces todo se fue apaciguando
y se estableció un nuevo orden basado en el respeto mutuo
que de momento se sigue cumpliendo
y espero morirme con el mismo respeto o más
que tengo hoy hacia ella.
Yo siempre dije
que se merecía un monumento por mi parte
y por haberme aguantado en mis peores momentos
por todo lo que ha dado por nuestros hijos
por ser tan ella y a la vez tan bella
por ser la mejor persona que he conocido
y por haberme querido tanto.
Yo creo que le he correspondido
pero se me fueron agotando las pilas
y cuando te agotas de una historia
no hay forma de volver a ella.