Y ahora que aún estoy asimilando...

 

Y ahora que aún estoy asimilando

mi nuevo status de jubilado

Hay gente que me pregunta

¿y como va tu vida de jubilado?

y yo digo, ¡bien!

y digo bien por dos motivos:

uno, porque realmente me va bien

y dos, porque hay momentos malos

y si esa pregunta me pilla en uno de ellos

al último que se lo contaría, 

sería a tí (soplapollas).

Es más

no se lo contaría a nadie

y porque ya no tengo personas que me puedan entender

me he quedado sin ellas

a veces, por voluntad propia 

y porque el paso del tiempo todo lo cambia

y esa persona ya no es lo que era,

ni yo tampoco soy el que era.

Y otras veces,

por decisión de la otra persona

y por las mismas razones.

No sé donde leí el otro día

que si era algo patológico 

quedarse con tan pocos amigos a éstas alturas de la vida

y no quise ni leer sus conclusiones 

y porque estaba seguro

de que ese autor en concreto

iba a decir un montón de gilipolleces...

pero si os voy a contar mi versión:

me he quedado con muy pocos amigos o amigas

tan pocos que me sobran los dedos de una mano

pero me siento cómodo en esa soledad consentida

pocos pero bien escogidos

pocos pero marcando muy bien los límites

y hasta aquí hacemos y hasta aquí llegamos

y no hay que pedir más cuando no puedes dar más

no tenses demasiado el hilo de nuestra amistad

es demasiado fino, sensible y delicado

y por eso concluyo

que hay que saber cuidarlo.











A veces me pregunto



 A veces me pregunto

¿qué sera de toda esa gente que apreciaba?

y digo que apreciaba

porque tampoco los amaba.

No eran amigos íntimos

pero cuando los veías te alegrabas un huevo de verlos

pero si no los veías tampoco pasaba nada

y si de vez en cuando te entraba morriña por alguno

le escribías o le llamabas por teléfono.

Pues de algunos sé algo

pero de muchos otros no sé nada

y de estos últimos

juego a suponer como les ha ido

y meses o años después me enteré por alguien

lo que realmente les ocurrió en su puta vida.

Y tampoco he ido tan desacertado

algunos se han quedado congelados en el mismo sitio

y el que se queda en el mismo sitio

suele conservar las mismas costumbres.

Pero claro, siempre hay excepciones

y hay algunos que han dado un giro espectacular a su vida

y si siguen disfrutando de ese giro, me alegro por ellos

y si no, que vuelvan al pueblo donde han nacido

y que desde allí vuelvan a empezar de nuevo.

De algunos no sé nada de nada

ni tengo pistas que seguir

no son parte de ninguna red social

no tengo amigos comunes a los que preguntar

el internet no me proporciona datos

y creo que en éste momento

los tengo que declarar como desaparecidos en ésta vida

y en la otra, primero tendremos que saber en que consiste

si habrá mar, si habrá árboles,

si habrá platillos volantes,

si habrá coches, móviles y aviones

y si tendremos cuatro piernas y dos cabezas.

Y a estos que no localizo por ningún sitio

les tengo un poco de envidia

siempre quise ser un tío ilocalizable

y vivir lo más apartado del mundo.

Pero creo que en mi caso

es pura utopía.













 

Ahlem Ghayaza. "Luna"


 

SOY MÁS PEZ GLOBO...


Ahora ya no estoy para guerras y batallas sanguinarias,

ahora soy más pez globo que serpiente malvada y venenosa,

tengo escamas plateadas y relucientes

digiero las cosas

gracias a mis agallas

y poseo unas hermosas branquias

y por ellas respiro,

y sino me gusta lo que veo,

sé que puedo nadar hacia otros mares

y allí, quedarme en paz conmigo mismo.












RUTINAS


Cada día la misma historia y la misma película,
levantarse, desayunar, una buena ducha,
currar, comer y si cabe y te da tiempo, pensar en la vida,
en la que fue, en la que es y en la que será
y eso lleva demasiado tiempo.
Después cenar y dormir,
y antes de dormir,
un beso de buenas noches,
y sin más...
hasta el día siguiente.
Día a día,
y con la misma rutina,
el día y la noche,
la noche y el día,
las mañanas, las tardes,
y los mediodías,
los domingos, los lunes,
el viernes, el fin de semana,
primero, duermo y después, me levanto,
meo, cago y como,
desayuno y ya por la tarde, meriendo,
me afeito hoy o me afeitaré mañana,
dudo y me lo pienso dos veces,
y entonces y por fin, decido que me afeito,
me siento y trabajo,
me concentro y resuelvo lo que puedo,
pienso de nuevo
porque todos los días me hago la misma pregunta
¿merece la pena vivir entre tanta rutina?.












SI YO PENSARA EN TI COMO AHORA TE PIENSO

 

Si yo pensara en tí como ahora te pienso
y como ahora te imagino y te siento,
no estaría aquí sentado pensándote e imaginándote
a tan larga distancia,
estaría ahí llamando a tu puerta,
y de rodillas rogándote que me perdonaras,
estaría matándote a besos
y comiendo la dulce miel de tu boca,
estaría en fin,
descosiendo mi cuerpo y ofreciéndote mi alma,
mi alma pecadora,
mi alma soñadora,
mi alma perdida en el reino de las almas perdidas.
Y es que desde que te pienso,
no duermo,
ni vivo,
ni como...
y puedo jurarte que cuando te imagino
algo nuevo crece dentro de mí.













SEÑORES...¡QUEDA MENOS!


Era la mañana de hoy...
tibiamente tímida y apocada
pero más tarde se convirtió en ardiente.
Mañana de agosto y de inmenso calor soporífero,
los pájaros de mi calle han emigrado hace varios meses
y porque sabían la que se les venía encima,
y para más inri los árboles se podaron hasta la extenuación,
los ruídos que antes amortiguaban los árboles de mi calle,
me hacen tomar la decisión de cerrar las ventanas
y mientras los árboles parecen muñones al sol.
Yo sólo espero a que pase el mes de agosto
y es más...
cuando pienso en mi amado mes de septiembre,
me emociono y me pongo a llorar
y como decía aquel perpetuo optimista...
señores... ¡queda menos!
y hagas lo que hagas ¡siempre queda menos!.













A VECES...¡QUÉ PENA ME DA LA VIDA!

 

¿Te acuerdas de María?
me pregunto a mi mismo
seguro, que sí,
ella ocupó mi mente
y mi querer
durante unos años,
(creo que fueron 3)
allá en épocas universitarias,
cuando los dos estudiábamos medicina,
mejor dicho, cuando ella estudiaba
y yo estaba dedicado a labores revolucionarias
y entre manifestación y manifestación
y reuniones por aquí y por allá
yo estudiaba lo que podía,
y así me fue,
después me costó un huevo y la yema del otro,
acabar la carrera...
Ella funcionaba al revés,
primero estudiaba y después luchaba
(mi madre estaría encantada con ella, pero no la llegó a conocer)
y volviendo al tema María,
ella parecía mi faro
y porque daba un poco de sentidiño a mi vida
y yo su farolillo rojo
que se encendía cuando la veía,
para mi era grande, inmensa,
todavía más grande, gigante,
perversa, picarona,
derrochaba sexo por todas sus costuras,
y yo me volvía loco por tanto deseo.
Cada uno vivía en su casa,
pero cuando nos veíamos
la erupción del Vesubio se quedaba pequeña,
Me acuerdo de su risa franca y alegre,
de su nariz dulcemente aguileña,
de sus pequeñas tetas duras y tersas,
de su cintura de avispa,
de su pelo castaño,
de sus ojos marrones de miel
me acuerdo de su piel suave y aterciopelada,
de sus pequeños ojos chispeantes,
de su tono entre jocoso y desconcertante,
y ahora, alguien tendría el valor de preguntarme
¿si me acuerdo de ella?
Después y en el prólogo de un verano lluvioso,
vino un día a decirme,
lo siento, me he enamorado de otro
y en esa noche brindamos con champán de medio pelo,
por nosotros, nos dijimos
y pasó la noche y llegó la mañana,
y a las 7 en punto salía el barco,
me acompañó y no sé porqué lo hizo,
y el último recuerdo que tengo de ella,
es agitando su mano derecha
y para darme el adiós definitivo...
pero en el fondo no me dolió tanto
y porque hacía un año
que nuestras vidas habían dado un giro de 180º
ella de médico en una diminuta isla
yo, seguía estudiando
y de aquellas estaba más pendiente de la revolución
que de fortalecer aquella relación.
Pues 40 años después
nos pusimos en contacto,
(a través de terceros)
yo pensando en contarle como me había tratado la vida
y como yo la traté a ella,
pero sin más historia,
ni más milongas
y ella desconfiada manteniendo una prudente distancia
y en ese mismo momento lo ví todo claro,
para mí ella había sido otro gran amor en mi vida
(por suerte, he tenido varios y todos bestiales)
y para ella, yo había sido el novio de la Uni (Universidad),
me dí cuenta lo cursi y lo tonta que era
(mira que decir...Uni…)
y lo que no le perdono, sobre todo es
es que 45 años después,
lo único que quería saber de mí,
es si seguía vivo.
Nunca es tarde para darse cuenta,
de lo que uno consideró
como uno de las grandes amores de su vida,
que fue un pufo de cartón piedra
que yo dibujé dentro de mi mente,
no había alma por su parte
no tenía recuerdos entrañables
de esos que nunca se olvidan
pero como yo estoy curado de espantos
y como además han pasado 45 años,
pues como que me la suda...
aunque tengo que reconocer que a veces
¡qué pena me da la vida!














MARTÍN ACOSTA. "Domingo"


 

HAY DÍAS Y DÍAS


No me quedan uñas por comer
ni dientes con los que masticar.
Mis dedos son carne desgarrada y colgajos de piel
hecha pedazos.
Mis sueños no son los de ayer
y porque los sueños de ahora
tienen más vida que los de antes.
Mis penas no son tan fieras
ni tan radicales
pero igualmente me saben a mar.
Mis alegrías son infinitas
y todos los días me digo lo mismo:
disfruta de ellas
y porque ¿quién sabe que pasará mañana?.
Mi querida amiga...
no todos los días son iguales
hay días que salieron malos antes de nacer
y hay otros,
que más vale retener.
Y por supuesto...
yo me quedo con estos últimos días.














ELLA ES PERFECTA

     

Es perfecta,
ella es perfecta.
Yo no...yo no lo soy,
yo soy todo lo contrario,
yo soy anarquía sin aparato de estado
y me sobran leyes y las normas sociales
soy despistado en todo lo que hago,
soy miope de vista y corto de miras,
en fin, que soy un don nadie arrinconado...
A veces... hasta soy mala persona,
pero ella, no,
ella es la perfección plucuamperfecta,
ella es un ángel caído del cielo,
y cuando ella sonríe,
se abren las puertas del infinito,
y cuando ella llora,
yo pararía el mundo un instante antes
y para que ella jamás pudiera llorar,
y cuando ella me dice...
¡te quiero!,
yo no podría responder de mis actos,
me convertiría en un ser irreconocible y deplorable,
sería un monstruo de dos cabezas,
un engendro maloliente,
y un ser paranoico y obsesivo
y con esa única idea andaría por la vida
y en las noches de luna llena
hasta mi alma se saldría de mi cuerpo,
y sería tal la intensidad de ese sentimiento,
que hasta a veces llego a pensar que sería mejor...
seguir viviendo dentro mi mundo imperfecto.
Está muy claro
ella es perfecta
pero yo no lo soy.
En realidad, si la perfección existiera
¿que sería de nosotros?












DOS TIPOS DE LUZ

 "Hay dos tipos de luz: la luz que te ilumina y la luz que vas dejando tras de tí".