¿Te acuerdas de María?
me pregunto a mi mismo
seguro, que sí,
ella ocupó mi mente
y mi querer
durante unos años,
(creo que fueron 3)
allá en épocas universitarias,
cuando los dos estudiábamos medicina,
mejor dicho, cuando ella estudiaba
y yo estaba dedicado a labores revolucionarias
y entre manifestación y manifestación
y reuniones por aquí y por allá
yo estudiaba lo que podía,
y así me fue,
después me costó un huevo y la yema del otro,
acabar la carrera...
Ella funcionaba al revés,
primero estudiaba y después luchaba
(mi madre estaría encantada con ella, pero no la llegó a conocer)
y volviendo al tema María,
ella parecía mi faro
y porque daba un poco de sentidiño a mi vida
y yo su farolillo rojo
que se encendía cuando la veía,
para mi era grande, inmensa,
todavía más grande, gigante,
perversa, picarona,
derrochaba sexo por todas sus costuras,
y yo me volvía loco por tanto deseo.
Cada uno vivía en su casa,
pero cuando nos veíamos
la erupción del Vesubio se quedaba pequeña,
Me acuerdo de su risa franca y alegre,
de su nariz dulcemente aguileña,
de sus pequeñas tetas duras y tersas,
de su cintura de avispa,
de su pelo castaño,
de sus ojos marrones de miel
me acuerdo de su piel suave y aterciopelada,
de sus pequeños ojos chispeantes,
de su tono entre jocoso y desconcertante,
y ahora, alguien tendría el valor de preguntarme
¿si me acuerdo de ella?
Después y en el prólogo de un verano lluvioso,
vino un día a decirme,
lo siento, me he enamorado de otro
y en esa noche brindamos con champán de medio pelo,
por nosotros, nos dijimos
y pasó la noche y llegó la mañana,
y a las 7 en punto salía el barco,
me acompañó y no sé porqué lo hizo,
y el último recuerdo que tengo de ella,
es agitando su mano derecha
y para darme el adiós definitivo...
pero en el fondo no me dolió tanto
y porque hacía un año
que nuestras vidas habían dado un giro de 180º
ella de médico en una diminuta isla
yo, seguía estudiando
y de aquellas estaba más pendiente de la revolución
que de fortalecer aquella relación.
Pues 40 años después
nos pusimos en contacto,
(a través de terceros)
yo pensando en contarle como me había tratado la vida
y como yo la traté a ella,
pero sin más historia,
ni más milongas
y ella desconfiada manteniendo una prudente distancia
y en ese mismo momento lo ví todo claro,
para mí ella había sido otro gran amor en mi vida
(por suerte, he tenido varios y todos bestiales)
y para ella, yo había sido el novio de la Uni (Universidad),
me dí cuenta lo cursi y lo tonta que era
(mira que decir...Uni…)
y lo que no le perdono, sobre todo es
es que 45 años después,
lo único que quería saber de mí,
es si seguía vivo.
Nunca es tarde para darse cuenta,
de lo que uno consideró
como uno de las grandes amores de su vida,
que fue un pufo de cartón piedra
que yo dibujé dentro de mi mente,
no había alma por su parte
no tenía recuerdos entrañables
de esos que nunca se olvidan
pero como yo estoy curado de espantos
y como además han pasado 45 años,
pues como que me la suda...
aunque tengo que reconocer que a veces
¡qué pena me da la vida!