Y esto que os digo ahora, ha pasado muchas veces a lo largo de la historia y por tanto, no puede ser achacable a una simple casualidad. Y el hecho es que el líder del pueblo que derrumba al tirano o dictador y que una vez vencido el mismo pueblo que luchó codo a codo con él, lo nombra o mejor dicho lo nombran sus cuatro colegas revolucionarios y mientras el pueblo asiente, que sea el próximo jefe de gobierno. Y mientras tienen la sangre caliente por el esfuerzo que tuvieron que hacer para derrocar al dictador recién caído, pues la cosa más o menos funciona y el nuevo presidente y líder, va cambiando las cosas para que mejoren las condiciones en las que vive su pueblo. Pero claro, al mismo tiempo se va dando cuenta que cada vez tiene más poder, ha mezclado su guerrilla con la parte del ejército que ha quedado y le pone el nombre de ejército revolucionario y hace exactamente lo mismo con la policía y hace otra mezcla y le llama, la policía del pueblo. Y hace lo mismo con los funcionarios, con los maestros y hace más mezclas y mezclas y a todas esas mezclas que en principio son antinatura, les pone el mismo primer apellido y pueblo es la palabra mágica. Pero a lo largo de todo este proceso ha sobrevivido y se ha colado mucho impresentable y demasiado chorizo y entonces, todo este conjunto de impresentables van metiendo palos en las ruedas y con la clara intención de que todo deje de funcionar. Y empiezan a florecer los problemas y en la cabeza del líder también florecen. Y los mandos militares por aquí y los policías por allá y los maestros y los sanitarios exigiendo mejoras laborales y la pasta que no corre y más desaparece y porque los que tienen que poner la pasta desaparecen del mapa y se cierran bancos y sucursales. Total que al nuevo líder revolucionario y al núcleo de personas que pululan a su alrededor, se le van acumulando los problemas y ya empiezan a dudar que camino es el más correcto.
Pero en éstas fases de dudas de lo que se debe hacer, alguno de ellos empieza a pensar y si salimos de este atolladero y negociamos con las élites caspitalistas que son las que tienen la pasta. Y otros dicen, eso no puede ser y porque precisamente luchamos para que eso no pasara y el poder es del pueblo y no es de esa élite de oligarcas. Pero afuera los problemas se van acumulando cada vez más y se van extendiendo por otros sectores sociales como una mancha de aceite. Aparte que el nuevo aparato de estado, ha nacido podrido e invadido por elementos que harán todo lo que está en sus manos para volver al antiguo orden social. Y por todos lados el barco hace aguas y ahí es justo el momento propicio para que esa élite capitalista que ha quedado en pie o que se ha ido del país y ahora está volviendo, para que le ofrezca pasta fresca al líder y a cambio de unas cuantas condiciones que los favorezcan para ganar más pasta. Después vendrá la letra pequeña y el hecho de que sea pequeña no deja de ser muy importante y por eso le dicen al líder y como premio te llevarás una buena tajada de esa pasta y que será ingresada en dinero negro en las Bahamas. Y entonces ahí, se jodió todo y el pueblo ya no es tan pueblo y el muerto de hambre que se siga muriendo pero ahora prohibiremos que se publique que su número aumenta de forma exponencial. Y algo de toda esa pasta que se está moviendo, caerá en los bolsillos de los militares, policías y demás sectores que han protestado y todo el resto de esa pasta (que será la gran mayoría) irá al bolsillo del líder y algunas migajas sobrantes, irán a parar a los acólitos que le rodean.
En definitiva y para concluir de una puta vez, han derribado a un dictador y hasta hubo muertes por el camino, han luchado en la calle como jabatos, se han tirado al monte, muchos han sido torturados, otros se han quedado mutilados y todo eso y más y para tener como resultado final a otro dictador que ni se molestará en ser elegido en unas elecciones, ahora sí, todo lo hará en el nombre del pueblo y porque normalmente se quedan con parte del lenguaje que antes usaban como revolucionarios que eran o que decían ser y porque con las palabras, consignas y expresiones se puede engañar más tiempo al pueblo.
Claro que todo esto que he expuesto, no me lleva a dejar de luchar contra tanta injusticia, contra tanta hambre que hay en el mundo, contra esas élites capitalistas que mandan en la tierra, contra esas guerras montadas por sus propios intereses, contra todo tipo de explotación y por supuesto contra todo tipo de opresión. Esas fueron, son y serán mis luchas.

