A veces pasa eso, que alguien te sorprende y que te sorprende en el momento más inesperado y yo estoy echando de menos un momento de esos. Hace ya un tiempo que nadie me sorprende, demasiada paz social, demasiado comportamiento previsto, demasiado formalidad. Sí, demasiada formalidad y creo que es la palabra que mejor define éste asunto. Un ser formal, es un sujeto que sigue las reglas o instrucciones al pie de la letra, que es adecuadamente educado y que cumple sin falta lo establecido. Un ser formal carece de autocrítica, pues no considera la posibilidad de poder fallar y por tanto, no entra en su mollera de formal que él pueda equivocarse.
Su función en la vida es cumplir las diversas etapas de la vida pero sin profundizar en ninguna de ellas. O sea cuando fue niño fue niño, pero un niño con toques de adulto y cuando fue adolescente, fue un chaval lleno de granos y espinillas pero rezumando una estúpida sensatez. Y cuando ya fue adulto, tenía un toque de madurez adulta y un toque de demasiada responsabilidad y aburrimiento. Desde luego no son seres brillantes, pues nunca se arriesgan y ese tema de la creatividad como que no les va. Ellos nunca darán la cara, la cara la ponen otros y ellos siempre van por detrás.
Como personas no son fiables, pues dentro de su escudo de formalidad tienen una buena capa de mentira o sea que hablan muy formalmente pero que igual que hablan, mienten. Y no distinguen entre el bien y el mal, pues en su filosofía vital está escrito: que por encima de todo y sea como sea tienen que sobrevivir y una mentira o dos o 50 valen y porque el fin, que es salvarse, justifica las putas mentiras. Como amigos dejan mucho que desear, lo serán de nombre, lo serán de posturita, lo serán de apariencia y a la hora de la verdad, son más falsos que Judas. Eso sí, ellos no fallan de acordarse de los temas formales: la de felicitarte en tu fecha de cumpleaños, en la de tu santo y por supuesto no se olvida de llamarte en Navidades y en Fin de año.
Su función en la vida es cumplir las diversas etapas de la vida pero sin profundizar en ninguna de ellas. O sea cuando fue niño fue niño, pero un niño con toques de adulto y cuando fue adolescente, fue un chaval lleno de granos y espinillas pero rezumando una estúpida sensatez. Y cuando ya fue adulto, tenía un toque de madurez adulta y un toque de demasiada responsabilidad y aburrimiento. Desde luego no son seres brillantes, pues nunca se arriesgan y ese tema de la creatividad como que no les va. Ellos nunca darán la cara, la cara la ponen otros y ellos siempre van por detrás.
Como personas no son fiables, pues dentro de su escudo de formalidad tienen una buena capa de mentira o sea que hablan muy formalmente pero que igual que hablan, mienten. Y no distinguen entre el bien y el mal, pues en su filosofía vital está escrito: que por encima de todo y sea como sea tienen que sobrevivir y una mentira o dos o 50 valen y porque el fin, que es salvarse, justifica las putas mentiras. Como amigos dejan mucho que desear, lo serán de nombre, lo serán de posturita, lo serán de apariencia y a la hora de la verdad, son más falsos que Judas. Eso sí, ellos no fallan de acordarse de los temas formales: la de felicitarte en tu fecha de cumpleaños, en la de tu santo y por supuesto no se olvida de llamarte en Navidades y en Fin de año.
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