Yo era joven, un mito, mientras masticaba
la manzana. Dormí en un hemisferio
de abrigos arrojados de las llamas.
Todas las ciudades arden, lo sé,
aunque no soy una mística.
Un país tiene tantas maneras
de traicionarte:
mis ancestros: huesos de cabra,
estrellas en el pulgar del carnicero.
Viven en el río lechoso
que fluye a través de la montaña
cargado con nuestros nombres.

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