Escucho la palabra patria y sin querer alzo las manos en señal de rendición, cuando en el aire restallan las banderas siento que me abofetean y me amordazan, si alguien desde una tarima me invita a ser de “los nuestros”, suelo huir, pues no conozco otra forma de protegerme y escapar a sus palabras. No, no me golpeen más con la patria, no me amordacen más con las banderas, que nadie se suba a una tarima, por favor, que no tenga que sortear ningún escudo ni a ninguna razón o sacerdote tenga que aceptar mientras me abre con un hacha la cabeza. |
MANUEL MOYA (Blog "azuldemar")
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