«CUANDO LA MUERTE TIENE UN ROSTRO AMIGO» (Ángeles Mora)



Yo no quise adentrarme
en este barrio dulce
que lo agregó a su vida.
Fue cosa del azar,
el lazarillo
de mi día cansado.
Así he llegado aquí,
ciega,
y casi me parece
una profanación
respirar la luz,
beber el aire,
pisar el rastro
de su ausencia.

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