Emilio Leiva.


 En esta vida hemos venido a perder. Puedes llegar a perderlo todo. Pierdes a tus padres. A tus hijos cuando vuelan. Un amor equivocado. Y el de tu vida. La sonrisa cuando te la roban. El norte. No encuentras el sur. Una partida de ajedrez. Pierdes por no hacer nada. O por darlo todo. Un amigo que no era. Un tren al que llegaste tarde. Pierdes las llaves de casa. El tiempo. Un billete de autobús a un lugar inesperado. Las horas en recordar a quien no debes. Perderte tú en el rincón de siempre. La memoria que escurre lo que hace daño. El miedo a la derrota. Pierdes, porque venimos al mundo a perderlo todo. Pero jamás está permitido perder... las ganas de vivir.


JOAQUÍN SABINA


 

LUIS TOSAR


 

BERTOLT BRECHT


 

¿ES ASÍ O NO ES ASÍ?


Hoy he ganado en luz, pero hablo de luz externa... que no interna y propia. Hablo de la luz que penetra por mi ventana, la que entra por ambos lados de mi escritorio y es que hoy podaron el hermoso árbol que tenía delante de mi casa y se nota y se nota que tengo más luz, pero coño y coño... y toda la vida propia que tenía el dichoso árbol ¿qué va a pasar con ella?, que mira que estaba dichoso y fortalecido por tanta vida que almacenaba entre sus ramas. ¿Qué va a pasar con todos los pajaritos, que eran millares o millones que todos días volaban por mi barrio, piaban como descosidos y a veces, daban demasiado por culo. Ahora no cabrán todos ellos en mi árbol tan podado que parece un muñón y en fin... que se irán a cantar, piar y dar por culo a otro lado del mundo y quizá acaben pasando sus vacaciones de verano en África. Bueno, la vida es así y cuando te sientes asentado en un determinado sitio y con tu orden más o menos ordenado o desordenado, con tus cosas y con tus películas del día a día, resulta que viene tu pareja y te pregunta: ¿nos seguimos queriendo igual que al principio?...¿tú me quieres igual? y entonces, la dichosa pregunta te deja mudo y tonto y porque por dentro ya te estás contestando solo: pues claro que no...claro que no cariño mío y aunque al final y por respeto, el silencio ha sido tu humilde respuesta, pero el daño dentro de tí ya está hecho...pues tú ya sabes que en éste asunto ya no pintas mucho, que el tinglado que hasta ahora tenías montado, de repente y por culpa de la improcedente e impertinente pregunta, se te ha caído todo el tinglado que hasta ahora tenías montado. A veces, una sola pregunta tiene más poder destructivo que todo un compendio de libros que versen sobre el tema y bueno y para que contaros si esa misma pregunta se hace en el momento adecuado en que te sientes demasiado sensible y entonces, te entra una pena que te cagas....
Cuando en realidad esa pregunta nos la debíamos hacer todos lo días y con la llegada del primer rayo de sol en la cara y justo antes de levantarnos y cuando aún estás en pijama...y digo... lo de antes de levantarnos, porque podría pasar una cosa que me pasaba antes y que no me pasa ahora: que si decidieras que no, que carece de sentido mantener esa relación desgastada y sobre todo desgastada por el largo paso del tiempo y me refiero en el caso de que fuera igual de intensa, porque igual igual nunca lo será y por fuerza tiene que ser distinta, pero no menos intensa...pues recogiendo el hilo de nuevo, decía que antes ante un pensamiento de éste tipo quizá y muy probablemente, decidiera seguir en la cama durmiendo. Pero eso era antes, ahora no me quedo en la cama ni a la de tres. Quiero decir, que antes y ante algunos problemas, mi política era adoptar la postura del avestruz.
La vida nos la hacen y nos la crean y también nos la imponen y tendrás que hacer esto y no lo otro y no te salgas de este carril, pero también es verdad que nosotros tenemos una pequeña parte de responsabilidad en y sobre ella y esa parte va a depender de las decisiones que vayamos tomando y es que por el poder que tiene esa pequeña parte se ha cambiado el rumbo de muchas vidas. Yo aquí y en éste terreno, nunca voy a ceder, ni con nadie, ni con nada y yo lo comparo como si fuera mi pequeño y hermoso jardín, que lo amo y lo quiero con toda mi alma y que no se le ocurra a nadie decirme algo con mala intención sobre él. Digamos, que yo acepto las críticas constructivas y bien intencionadas y el que quiera destruir mi película y mi historia que tenga mucho cuidado, pues yo ladro y cuando quiero también muerdo y cuando muerdo arranco trozos de carne y astillo huesos...En fin, que cuando me provocan me convierto en un perro de presa. Todo esto que he dicho, resulta ser demasiado exagerado, pero no puedo hacer otra cosa y porque mi vida es exageradamente bonita y la defenderé con uñas y dientes. Yo siempre pensé que el que me quiera será por algo, por mi forma de ser y de estar por la vida y el que no me quiera ya sabe donde está la puerta. ¿Es así o no es así?.

















El último encuentro. Sándor Márai.


 

Miguel Hernández | Nanas de la cebolla


 "La cebolla es escarcha

cerrada y pobre.

Escarcha de tus días

y de mis noches.

Hambre y cebolla,

hielo negro y escarcha

grande y redonda.

En la cuna del hambre

mi niño estaba.

Con sangre de cebolla

se amamantaba.

Pero tu sangre,

escarchada de azúcar

cebolla y hambre.

Una mujer morena

resuelta en lunas

se derrama hilo a hilo

sobre la cuna.

Ríete niño

que te traigo la luna

cuando es preciso.

Tu risa me hace libre,

me pone alas.

Soledades me quita,

cárcel me arranca.

Boca que vuela,

corazón que en tus labios

relampaguea.

Es tu risa la espada

más victoriosa,

vencedor de las flores

y las alondras.

Rival del sol.

Porvenir de mis huesos

y de mi amor.

Desperté de ser niño:

nunca despiertes.

Triste llevo la boca:

ríete siempre.

Siempre en la cuna

defendiendo la risa

pluma por pluma.

Al octavo mes ríes

con cinco azahares.

Con cinco diminutas

ferocidades.

Con cinco dientes

como cinco jazmines

adolescentes.

Frontera de los besos

serán mañana,

cuando en la dentadura

sientas un arma.

Sientas un fuego

correr dientes abajo

buscando el centro.

Vuela niño en la doble

luna del pecho:

él, triste de cebolla,

tú satisfecho.

No te derrumbes.

No sepas lo que pasa

ni lo que ocurre."













Pero que sería del amor si uno no se equivocara.


 Son las dos de la mañana

de un día de primavera

de su inicio y porque la noche aún es fría y húmeda

y el sol, salvo al mediodía, es tibio y suave

y después de dos semanas de vendavales y temporales

estamos entrando en fase de calma

y por eso mis pensamientos están calmados

mientras mis sentimientos siguen revueltos

¡qué difícil es calmar a los sentimientos!.

Ayer por la noche y mientras dormía

me visitaron los mejores recuerdos que tenía de tí

no se presentaron, porque ya nos conocíamos

y donde hay confianza se puede entrar sin permiso,

nos sentamos alrededor de una mesa

y proyetamos sobre la pared de enfrente

nuestras viejas fotografías:

tú y tu risa encantadora

tú y tus grandes ojos color miel

 brillantes y siempre llenos de fuego

siempre con esa chispa que encendía mi vida

y como se podría expresar la forma en que me mirabas

me comías con tu mirar

me esculpías con tus manos de seda

me elevabas del suelo y yo flotaba

me acariciabas en silencio y yo flotaba más.

Y yo entonces te quería tanto

y éramos tan verdes e inocentes

que yo no sabía que aquello

era un amor joven y verdadero.

Después y por cuestión de estudios

nos tuvimos que separar durante un tiempo

y un día de fin de semana, creo que era sábado,

te fuí a visitar y a estar contigo dos días

y al principio te ví rara y extraña

pero pensé que sería la distancia

la que me hacía ver así las cosas

pero al pasar una cuantas horas más

mi inquietud iba en aumento

y porque no te veía tan enamorada como lo estabas antes

y te sentía nerviosa e inquieta y a demasiada distancia

y hasta que llegó un momento

donde la sinceridad te explotó por dentro

y entonces me dijiste

que estabas con otro tío

y yo me quedé congelado en aquél momento

y no hubo reproches ni malas palabras

y sólo hubo un dolor insondable que no tenía nombre.

A la mañana siguiente me levanté temprano

y mi viaje de vuelta

fue una eterna sucesión de fotografías

de cuando te conocí

de cuando nos besamos por primera vez

de como nos reíamos juntos

de como soñábamos con ser de otros mundos

de como paseábamos de la mano por la arena mojada

de como nos decíamos

¡el futuro será nuestro!.

Y cuando el tren se paraba en cada estación

la realidad volvía conmigo

y de cada vez, sentía que la bofetada era más fuerte

y a pocos kilómetros de Vigo

empecé a sollozar como un niño pequeño.

Y lloré hasta el infinito

y hasta que me atrapó un pensamiento y me dije

¡esto nunca más me va a pasar!.

Y ahí me equivoqué de nuevo

y porque me pasó otras veces.

Pero que sería del amor

si uno no se equivocara.
















Y ahora que aún estoy asimilando...

 

Y ahora que aún estoy asimilando

mi nuevo status de jubilado

Hay gente que me pregunta

¿y como va tu vida de jubilado?

y yo digo, ¡bien!

y digo bien por dos motivos:

uno, porque realmente me va bien

y dos, porque hay momentos malos

y si esa pregunta me pilla en uno de ellos

al último que se lo contaría, 

sería a tí (soplapollas).

Es más

no se lo contaría a nadie

y porque ya no tengo personas que me puedan entender

me he quedado sin ellas

a veces, por voluntad propia 

y porque el paso del tiempo todo lo cambia

y esa persona ya no es lo que era,

ni yo tampoco soy el que era.

Y otras veces,

por decisión de la otra persona

y por las mismas razones.

No sé donde leí el otro día

que si era algo patológico 

quedarse con tan pocos amigos a éstas alturas de la vida

y no quise ni leer sus conclusiones 

y porque estaba seguro

de que ese autor en concreto

iba a decir un montón de gilipolleces...

pero si os voy a contar mi versión:

me he quedado con muy pocos amigos o amigas

tan pocos que me sobran los dedos de una mano

pero me siento cómodo en esa soledad consentida

pocos pero bien escogidos

pocos pero marcando muy bien los límites

y hasta aquí hacemos y hasta aquí llegamos

y no hay que pedir más cuando no puedes dar más

no tenses demasiado el hilo de nuestra amistad

es demasiado fino, sensible y delicado

y por eso concluyo

que hay que saber cuidarlo.











A veces me pregunto



 A veces me pregunto

¿qué sera de toda esa gente que apreciaba?

y digo que apreciaba

porque tampoco los amaba.

No eran amigos íntimos

pero cuando los veías te alegrabas un huevo de verlos

pero si no los veías tampoco pasaba nada

y si de vez en cuando te entraba morriña por alguno

le escribías o le llamabas por teléfono.

Pues de algunos sé algo

pero de muchos otros no sé nada

y de estos últimos

juego a suponer como les ha ido

y meses o años después me enteré por alguien

lo que realmente les ocurrió en su puta vida.

Y tampoco he ido tan desacertado

algunos se han quedado congelados en el mismo sitio

y el que se queda en el mismo sitio

suele conservar las mismas costumbres.

Pero claro, siempre hay excepciones

y hay algunos que han dado un giro espectacular a su vida

y si siguen disfrutando de ese giro, me alegro por ellos

y si no, que vuelvan al pueblo donde han nacido

y que desde allí vuelvan a empezar de nuevo.

De algunos no sé nada de nada

ni tengo pistas que seguir

no son parte de ninguna red social

no tengo amigos comunes a los que preguntar

el internet no me proporciona datos

y creo que en éste momento

los tengo que declarar como desaparecidos en ésta vida

y en la otra, primero tendremos que saber en que consiste

si habrá mar, si habrá árboles,

si habrá platillos volantes,

si habrá coches, móviles y aviones

y si tendremos cuatro piernas y dos cabezas.

Y a estos que no localizo por ningún sitio

les tengo un poco de envidia

siempre quise ser un tío ilocalizable

y vivir lo más apartado del mundo.

Pero creo que en mi caso

es pura utopía.













 

Ahlem Ghayaza. "Luna"


 

SOY MÁS PEZ GLOBO...


Ahora ya no estoy para guerras y batallas sanguinarias,

ahora soy más pez globo que serpiente malvada y venenosa,

tengo escamas plateadas y relucientes

digiero las cosas

gracias a mis agallas

y poseo unas hermosas branquias

y por ellas respiro,

y sino me gusta lo que veo,

sé que puedo nadar hacia otros mares

y allí, quedarme en paz conmigo mismo.












RUTINAS


Cada día la misma historia y la misma película,
levantarse, desayunar, una buena ducha,
currar, comer y si cabe y te da tiempo, pensar en la vida,
en la que fue, en la que es y en la que será
y eso lleva demasiado tiempo.
Después cenar y dormir,
y antes de dormir,
un beso de buenas noches,
y sin más...
hasta el día siguiente.
Día a día,
y con la misma rutina,
el día y la noche,
la noche y el día,
las mañanas, las tardes,
y los mediodías,
los domingos, los lunes,
el viernes, el fin de semana,
primero, duermo y después, me levanto,
meo, cago y como,
desayuno y ya por la tarde, meriendo,
me afeito hoy o me afeitaré mañana,
dudo y me lo pienso dos veces,
y entonces y por fin, decido que me afeito,
me siento y trabajo,
me concentro y resuelvo lo que puedo,
pienso de nuevo
porque todos los días me hago la misma pregunta
¿merece la pena vivir entre tanta rutina?.












SI YO PENSARA EN TI COMO AHORA TE PIENSO

 

Si yo pensara en tí como ahora te pienso
y como ahora te imagino y te siento,
no estaría aquí sentado pensándote e imaginándote
a tan larga distancia,
estaría ahí llamando a tu puerta,
y de rodillas rogándote que me perdonaras,
estaría matándote a besos
y comiendo la dulce miel de tu boca,
estaría en fin,
descosiendo mi cuerpo y ofreciéndote mi alma,
mi alma pecadora,
mi alma soñadora,
mi alma perdida en el reino de las almas perdidas.
Y es que desde que te pienso,
no duermo,
ni vivo,
ni como...
y puedo jurarte que cuando te imagino
algo nuevo crece dentro de mí.













SEÑORES...¡QUEDA MENOS!


Era la mañana de hoy...
tibiamente tímida y apocada
pero más tarde se convirtió en ardiente.
Mañana de agosto y de inmenso calor soporífero,
los pájaros de mi calle han emigrado hace varios meses
y porque sabían la que se les venía encima,
y para más inri los árboles se podaron hasta la extenuación,
los ruídos que antes amortiguaban los árboles de mi calle,
me hacen tomar la decisión de cerrar las ventanas
y mientras los árboles parecen muñones al sol.
Yo sólo espero a que pase el mes de agosto
y es más...
cuando pienso en mi amado mes de septiembre,
me emociono y me pongo a llorar
y como decía aquel perpetuo optimista...
señores... ¡queda menos!
y hagas lo que hagas ¡siempre queda menos!.













A VECES...¡QUÉ PENA ME DA LA VIDA!

 

¿Te acuerdas de María?
me pregunto a mi mismo
seguro, que sí,
ella ocupó mi mente
y mi querer
durante unos años,
(creo que fueron 3)
allá en épocas universitarias,
cuando los dos estudiábamos medicina,
mejor dicho, cuando ella estudiaba
y yo estaba dedicado a labores revolucionarias
y entre manifestación y manifestación
y reuniones por aquí y por allá
yo estudiaba lo que podía,
y así me fue,
después me costó un huevo y la yema del otro,
acabar la carrera...
Ella funcionaba al revés,
primero estudiaba y después luchaba
(mi madre estaría encantada con ella, pero no la llegó a conocer)
y volviendo al tema María,
ella parecía mi faro
y porque daba un poco de sentidiño a mi vida
y yo su farolillo rojo
que se encendía cuando la veía,
para mi era grande, inmensa,
todavía más grande, gigante,
perversa, picarona,
derrochaba sexo por todas sus costuras,
y yo me volvía loco por tanto deseo.
Cada uno vivía en su casa,
pero cuando nos veíamos
la erupción del Vesubio se quedaba pequeña,
Me acuerdo de su risa franca y alegre,
de su nariz dulcemente aguileña,
de sus pequeñas tetas duras y tersas,
de su cintura de avispa,
de su pelo castaño,
de sus ojos marrones de miel
me acuerdo de su piel suave y aterciopelada,
de sus pequeños ojos chispeantes,
de su tono entre jocoso y desconcertante,
y ahora, alguien tendría el valor de preguntarme
¿si me acuerdo de ella?
Después y en el prólogo de un verano lluvioso,
vino un día a decirme,
lo siento, me he enamorado de otro
y en esa noche brindamos con champán de medio pelo,
por nosotros, nos dijimos
y pasó la noche y llegó la mañana,
y a las 7 en punto salía el barco,
me acompañó y no sé porqué lo hizo,
y el último recuerdo que tengo de ella,
es agitando su mano derecha
y para darme el adiós definitivo...
pero en el fondo no me dolió tanto
y porque hacía un año
que nuestras vidas habían dado un giro de 180º
ella de médico en una diminuta isla
yo, seguía estudiando
y de aquellas estaba más pendiente de la revolución
que de fortalecer aquella relación.
Pues 40 años después
nos pusimos en contacto,
(a través de terceros)
yo pensando en contarle como me había tratado la vida
y como yo la traté a ella,
pero sin más historia,
ni más milongas
y ella desconfiada manteniendo una prudente distancia
y en ese mismo momento lo ví todo claro,
para mí ella había sido otro gran amor en mi vida
(por suerte, he tenido varios y todos bestiales)
y para ella, yo había sido el novio de la Uni (Universidad),
me dí cuenta lo cursi y lo tonta que era
(mira que decir...Uni…)
y lo que no le perdono, sobre todo es
es que 45 años después,
lo único que quería saber de mí,
es si seguía vivo.
Nunca es tarde para darse cuenta,
de lo que uno consideró
como uno de las grandes amores de su vida,
que fue un pufo de cartón piedra
que yo dibujé dentro de mi mente,
no había alma por su parte
no tenía recuerdos entrañables
de esos que nunca se olvidan
pero como yo estoy curado de espantos
y como además han pasado 45 años,
pues como que me la suda...
aunque tengo que reconocer que a veces
¡qué pena me da la vida!














DOS TIPOS DE LUZ

 "Hay dos tipos de luz: la luz que te ilumina y la luz que vas dejando tras de tí".