A veces me pregunto
¿qué sera de toda esa gente que apreciaba?
y digo que apreciaba
porque tampoco los amaba.
No eran amigos íntimos
pero cuando los veías te alegrabas un huevo de verlos
pero si no los veías tampoco pasaba nada
y si de vez en cuando te entraba morriña por alguno
le escribías o le llamabas por teléfono.
Pues de algunos sé algo
pero de muchos otros no sé nada
y de estos últimos
juego a suponer como les ha ido
y meses o años después me enteré por alguien
lo que realmente les ocurrió en su puta vida.
Y tampoco he ido tan desacertado
algunos se han quedado congelados en el mismo sitio
y el que se queda en el mismo sitio
suele conservar las mismas costumbres.
Pero claro, siempre hay excepciones
y hay algunos que han dado un giro espectacular a su vida
y si siguen disfrutando de ese giro, me alegro por ellos
y si no, que vuelvan al pueblo donde han nacido
y que desde allí vuelvan a empezar de nuevo.
De algunos no sé nada de nada
ni tengo pistas que seguir
no son parte de ninguna red social
no tengo amigos comunes a los que preguntar
el internet no me proporciona datos
y creo que en éste momento
los tengo que declarar como desaparecidos en ésta vida
y en la otra, primero tendremos que saber en que consiste
si habrá mar, si habrá árboles,
si habrá platillos volantes,
si habrá coches, móviles y aviones
y si tendremos cuatro piernas y dos cabezas.
Y a estos que no localizo por ningún sitio
les tengo un poco de envidia
siempre quise ser un tío ilocalizable
y vivir lo más apartado del mundo.
Pero creo que en mi caso
es pura utopía.

No hay comentarios:
Publicar un comentario