No me quedan uñas por comer
ni dientes con los que masticar.
Mis dedos son carne desgarrada y colgajos de piel
hecha pedazos.
Mis sueños no son los de ayer
y porque los sueños de ahora
tienen más vida que los de antes.
Mis penas no son tan fieras
ni tan radicales
pero igualmente me saben a mar.
Mis alegrías son infinitas
y todos los días me digo lo mismo:
disfruta de ellas
y porque ¿quién sabe que pasará mañana?.
Mi querida amiga...
no todos los días son iguales
hay días que salieron malos antes de nacer
y hay otros,
que más vale retener.
Y por supuesto...
yo me quedo con estos últimos días.

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