Debería tomarme las cosas de otra manera,
con menos pasión ciega,
con la ira más controlada,
con menos dolor de muelas
y con más sabor a dopamina...,
Debería hacer todo con más sosiego,
con menos espasmo de víscera hueca,
con más calma de día aburrido donde nada se mueve ni nada te altera,
ampliando plazos para conseguir lo que quiero
y concediéndome créditos personales libres de intereses,
alargando coitos hasta el día siguiente o hasta el año que viene,
sin prisas, sin atropellar mis palabras,
todo hecho con tedio y como si la cosa no fuera conmigo, siempre disfrutando del momento,
siempre masticando ideas y sentimientos,
siempre engullendo muy despacio,
siempre saboreando los espacios y tiempos que me han concedido,
siempre estirando letras y prolongando frases y verbos.
No sé, por ejemplo....
hacer de un día una semana,
convertir una hora en 24 horas,
hacer de cada historia una historia interminable,
y que en cada minuto creciera un sueño,
y mi velocidad vital ideal sería...
60 sueños a la hora.
No sé,
tengo necesidad de producir palabras,
de escribir sobre tesoros escondidos que jamás fueron encontrados
y en Islas como en la que ahora vivo,
bonitas, hermosas,
pequeñas, diminutas, insignificantes,
perdidas en medio de un mar que nadie sabe como y donde fue creado,
islas risueñas, un poco enloquecidas,
despeinadas por los agitados vientos del norte,
melosas, cariñosas,
húmedas, tristes y orgullosas de su existencia,
contentas y a veces lluviosas,
de despertares espléndidos color naranja,
de ritmos sosegados y donde no importa el tiempo
ni como será el mañana,
islas de calma, de mar en calma
y de vez en cuando,
de mar cabreada, desatada y muy descontrolada...

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