Ahora ésta es mi terapia, el escribir. Me acuerdo que éste tema del escribir lo empecé a hacer por culpa de un psicóloga, que me decía que tenía que escribir sobre mi infancia, pues ahí había mandanga y poco clara y yo repetidamente le decía que no, que no tenía nada que escribir, pues mi infancia era lo único bueno que había tenido en ésta vida. Y así quedamos y hasta que un día arañó entre mis recuerdos infantiles que yo no había sido tan feliz como decía o como me creía y una vez que ella abrió esa brecha, yo creo que le escribí varios libros. Eso y por su posterior insistencia en que escribiera todo, fue la que me hizo seguir éste camino y ahora, ya no hay quien me pare.Porque en realidad la vida uno la ve como uno quiere. Y yo hasta hace nada me veía como un niño que fue feliz y que en realidad no lo fue tanto, pues una vez que abres la lata de sardinas alucinas con lo que hay dentro y por desgracia, hay mucho más pescado podrido del que te piensas. Y que veas esto, no supone algo negativo en tu existencia, pues es una explicación más a tú forma de actuar y de ser. Es un tema recurrente lo de la Infancia, pero también es verdad que es muy valiosa, pues te muestra comportamientos ya aprendidos en aquellos tiempos. Y cuando no encuentras una explicación clara y nítida a tu forma de actuar, a lo mejor profundizando en la infancia, le encuentras la razón de ser.
Tampoco es una panacea y todo se relaciona con tu infancia. Pero sí que es una herramienta más para trabajarte por dentro. Y herramientas en éste tema no hay muchas, hay más bien pocas y bien escondidas. El coco es la hostia y por lo tanto es la hostia de dificultoso, pero una vez que lo abres en dos, se muestra como un melón partido y aquí están pensamientos y aquí los comportamientos y hay aquí algo que no te funciona y por tanto, que hay que cambiar.Y esa es la parte más difícil, cambiar el comportamiento de uno y porque seguramente ya estás viciado con el anterior y por lo tanto, ya tienes tu vida montada y aunque esté montada y en parte sobre artefactos de mentiras. Siempre se dice lo mismo, que merece la pena cambiar y yo insisto en ello y no lo digo gratuitamente, pues yo soy el primero que he tenido que cambiar y si mi palabra sirve de algo, os juro que sí, que merece la pena. Y porque además somos seres humanos y no un trozo de plástico que no piensa ni siente, nosotros sentimos y pensamos y eso nos debería llevar a analizarnos a nosotros mismos y también y por supuesto, a los demás
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario