No me considero un guerrillero de causas nobles,
más bien me siento un rebelde con causa
y me atrevería a decir
que hasta un rebelde sin causa.
La rebeldía va en mi sangre
la causa, la mayoría de las veces me acompaña
pero en otras, menos,
porque me pierdo en un mar de causas
y entonces solo lucho para poder salvarme del naufragio.
La lucha me encanta
la lucha por las causas justas
la lucha por sobrevivir en mis días raros,
la lucha por seguir montado en mi caballo de oro y plata
y cabalgando hacia el infinito.
Mi causa
mi gran y casi única causa
es la vida
por ella lucho sin descanso
y paradójicamente...
yo daría mi vida por seguir viviendo.

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