TAN RÁPIDO VOY...

Tan rápido voy...
y voy tan rápido,
que siempre me quedo atrás de lo que deseo
y entonces intento hacerlo de nuevo
pero ahora uso el poder de mis sueños
y entonces cuando sueño
me siento un embrión en medio de líquido amniótico,
y cuando quiero es que amo
pero amo de verdad
sin control y hasta que las costuras me descosen
o hasta que tiemblen mis músculos y tendones
y se resquebrajen mis huesos
o hasta que pierda el sentido
y la velocidad la convierta en vértigo
y entonces es cuando solo puedo percibir
la inmensa sombra del pasado
que para mi desgracia
me sigue persiguiendo
y hasta hay veces que me adelanta y me deja detrás.

QUIERO HACER CONTIGO TODO LO QUE LA POESÍA AÚN NO HA ESCRITO (Elvira Sastre)

Cualquiera diría al verte
que los catastrofistas fallaron:
no era el fin del mundo lo que venía,
eras tú.
Te veo venir por el pasillo
como quien camina dos centímetros por encima del aire
pensando que nadie le ve.
Entras en mi casa
—en mi vida—
con las cartas y el ombligo boca arriba,
con los brazos abiertos
como si esta noche
me ofrecieras barra libre de poesía en tu pecho,
con las manos tan llenas de tanto
que me haces sentir que es el mundo el que me toca
y no la chica más guapa del barrio.
Te sientas
y lo primero que haces es avisarme:
No llevo ropa interior
pero a mi piel le viste una armadura.
Te miro
y te contesto:
Me gustan tanto los hoy
como miedo me dan los mañana.
Y yo sonrío
y te beso la espalda
y te empaño los párpados
y tu escudo termina donde terminan las protecciones:
arrugado en el cubo de la basura.
Y tú sonríes
y descubres el hormigueo de mi espalda
y me dices que una vida sin valentía
es un infinito camino de vuelta,
y mi miedo se quita las bragas
y se lanza a bailar con todos los semáforos en rojo.
Beso
uno a uno
todos los segundos que te quedas en mi cama
para tener al reloj de nuestra parte;
hacemos de las despedidas
media vuelta al mundo
para que aunque tardemos
queramos volver;
entras y sales siendo cualquiera
pero por dentro eres la única;
te gusta mi libertad
y a mí me gusta sentirme libre a tu lado;
me gusta tu verdad
y a ti te gusta volverte cierta a mi lado.
Tienes el pelo más bonito del mundo
para colgarme de él hasta el invierno que viene;
gastas unos ojos que hablan mejor que tu boca
y una boca que me mira mejor que tus ojos;
guardas un despertar que alumbra las paredes
antes que la propia luz del sol;
posees una risa capaz de rescatar al país
y la mirada de los que saben soñar con los ojos abiertos.
Y de repente pasa,
sin esperarlo ha pasado.
No te has ido y ya te echo de menos,
te acabo de besar
y mi saliva se multiplica queriendo más,
cruzas la puerta
y ya me relamo los dedos para guardarte,
paseo por Madrid
y te quiero conmigo en cada esquina.
Si la palabra es acción
entonces ven a contarme el amor,
que quiero hacer contigo
todo lo que la poesía aún no ha escrito.

IRENE X

 

Ojalá tuviésemos veinte años para jurarnos
que nos enredaremos para siempre.
Para poder mentirte,
todavía,
sin saber que lo estoy haciendo
y decirte que te besaré las muñecas hasta el final.
Pase lo que pase
contra viento y marea.
Lo que pasa es que el tiempo
es un reloj que se paró aquel día de playa
y no supimos ajustar.
y hoy sus agujas
son pestañas en los ojos
que me escuecen si no las retiro.
Lo que pasa es que contra el viento
nunca ha ganado nadie
y,
además,
desde que mis arrugas son de cualquier expresión,
estoy a su favor;
y al de las mareas,
los océanos,
los árboles,
el sol,
las tormentas eléctricas.

APRECIO (Blog "Glup 2.0")

El barrio Jarana, cuando pasábamos el Caño Zurraque el viaje casi había terminado, los niños lo presentían, ya no preguntaban ¿cuanto falta?, los esteros interminables, el olor a mar, Cádiz al fondo, la felicidad presentida, ayer, o hace poco, la vida entera.
Lo decía Félix Grande: “Donde fuiste feliz alguna vez / no debieras volver jamás: el tiempo / habrá hecho sus destrozos, levantando / su muro fronterizo / contra el que la ilusión chocará estupefacta”.
Pero, desobediente, obstinado, nostálgico, vivo, vuelvo y vuelvo y encuentro, me reencuentro, soy feliz, siento, no contrasto, aprendo, absorbo el cielo azul, la gente, el acento, los olores, la alegría, “en los olivaritos, niña te espero, con un jarro de vino y un pan casero” lo escribía Lorca y lo cantaba Camarón, lo recuerdo ahora mientras paseo entre casas bajas, ventanas enrejadas, “apoyaó en la reja de la mancebía” y tanto estaba aquí, ahora lo sé, Andalucía, mil kilómetros desde allí, sin brújula, disfrutando cada minuto de sentir la vida, esta, la de ahora, no hay otra, el luego no existe. Les deseo esta paz aprovechando que no hay levante que se la lleve. Les aprecio, ea.

LOS VENCEJOS (Fernando Aramburu)

«No me gusta la vida. La vida será todo lo bella que afirman algunos cantantes y poetas, pero a mí no me gusta. Que no me venga nadie con alabanzas al cielo del ocaso, a la música y a las rayas de los tigres. A la mierda toda esa decoración. La vida me parece un invento perverso, mal concebido y peor ejecutado. A mí me gustaría que Dios existiera para pedirle cuentas. Para decirle a la cara lo que es: un chapucero. Dios debe de ser un viejo verde que se dedica desde las alturas cósmicas a contemplar cómo las especies se aparean y rivalizan y se devoran las unas a las otras. La única disculpa de Dios es que no existe. Y aun así yo le niego la absolución.»

EL BESO PERFECTO

El beso perfecto es...
es el beso que tú me has dado,
sí, ese que brotó de tus labios,
y que por inercia se posó en los míos.
Un beso entre lo divino y lo inhumano,
un beso de araña, suave y tierno,
un beso envuelto en fiebres de una noche de verano.
Un beso perfecto,
fue mi primer beso,
un beso inseguro, tímido y apocado,
un beso de temblores y de mezcla de sabores,
sabor a saliva con mucha adrenalina,
dulce de gusto y amargo y agriado por el miedo,
y a partir de ese momento,
sólo pude tener una idea
y una fijación dentro de mi cabeza,
siempre y siempre,
perseguiría la perfección de tus besos perfectos.
Por esa razón,
yo te persigo,
pero solo lo hago en mis sueños
y lo hago desde aquel día,
ese día que me diste el beso perfecto,
y busco tus labios de flor de almendro,
y tu boca de planta carnívora,
y daría mi vida por tus labios
y por el deseo palpitante de los míos,
y creo que desde ese beso,
estoy marcado y soy y seré tu esclavo,
y sólo sueño y duermo en la suave comisura de tu boca,
y cada noche y antes de dormir,
le doy un beso al aire,
un beso que sólo es para ti,
y por supuesto,
para que caiga sobre la miel de tus labios.

TAN RÁPIDO VOY...

Tan rápido voy... y voy tan rápido, que siempre me quedo atrás de lo que deseo y entonces intento hacerlo de nuevo pero ahora uso el poder d...