No hay nada que me moleste más
que tener que escuchar mis propias voces interiores
y porque ellas me quieren hablar
y porque yo ni las puedo controlar
y cuando aumentan en número y en intensidad
me vuelven más loco de lo normal.
Eres demasiado sensible,
me dicen algunos
y yo les digo,
mejor sensible que insensible
mejor pecar por exceso que por defecto
mejor oír y escuchar voces
y desde todos los ángulos
y en todas las circunstancias posibles
y al final,
para sacar tus propias conclusiones.
Quiero decir
que para decir no o sí a algo
hay que ponerse en miles de situaciones distintas
y entre todas ellas
quedarte con unas cuantas
y en conclusión,
quedarte con la mejor que consideres.




