Has pasado como un rayo
y en mis oídos aún resuena
el eco de un sonoro trueno.
Te vestiste de tormenta,
pusiste cara de lluvia,
y te despediste con la velocidad de un relámpago.
Has entrado y has pasado por mi vida,
has estado unos cuantos días conmigo,
y de repente,
me torciste el gesto y la mirada.
Ya sé que todo no vale
y que todo es relativo,
y sé que si un día te declaraste como desaparecida
sería por algo.
Ahora y en éste preciso momento,
se trataría de saber
¿ qué es ese algo?

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