Algo queda en el tintero de mi vieja memoria:
aquella tarde otoñal
el suave sol de aquél verano
el olor a tierra mojada
la brisa de la mañana en la ventana
tu pelo alborotado por dedos invisibles
la marea más baja que jamás viví
tus risas de viento desatado
mis cuatro canciones olvidadas
el olor a pino y a temporal
la bestial luz de la marisma,
el abismo del día después,
las vueltas sobre mi mismo,
el tocar fondo
y el siempre...¡volver a nacer!.

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