SÁBADO


Sábado, primer sábado después de mi cumpleaños que fue el día 5 de febrero y ese día el mundo tuvo la mala suerte de saber que en una esquina cualquiera del mundo naciera un tipo como yo. En realidad, no me siento mayor a no ser que hablemos de huesos y articulaciones y porque el desgaste físico por cojones se nota y a pesar de que yo me insufle fuerzas mentales  y hasta paranormales. Ya me gustaría a mí tener 20 años menos o como mínimo 13 años menos y porque a los 56 años viví unas segunda juventud que ahora ya se ha ido de paseo y porque la cosa duró poco o muy poco y a los 59 años y de repente, me salieron todos mis males de perro viejo pellejo. Pero tampoco me quejo en plan llorón nostálgico de una vida joven y bella y porque a pesar de esos males que tanto molestan me siento valiente y con la mirada al frente pero advierto en que nadie me toque sin mi permiso y sin mi consentimiento previo. Tampoco es que nadie me pueda tocar o acariciar, pero pido por lo menos que por mi parte haya algún signo de consentimiento por mi parte. Me duele más, el no poder escribir porque te falta eso a lo que llaman inspiración, que por cierto, no sé si es verdad que existe y que cuando se va, después y casi siempre acaba volviendo. Existir, existe y porque hay momentos, días, meses o años, en que la llamas y ella no aparece y después pasa lo contrario y cuando tú has pasado de ella y porque te has hartado, pues es verdad que acaba apareciendo. Y alguno o alguno se dirá ¿y a mí que me importa lo que me estás contando?. Pues me supongo que muy poco o nada y como yo no necesito que se compadezcan  de mí y en plan a éste pobre viejo lo voy a leer y para que no se sienta tan sólo, pues que vaya por delante que yo en la soledad me defiendo como un jabato subido en un árbol.

Yo sé que a veces me encojo y me hago ovillo, pero en esas veces, me gusta sentirme dentro de mí y aprovecho para hacer limpieza por mi fuero más interno. Sé que con el paso del tiempo me acabo cargando y por eso a veces a veces me rallo y me convierto en un ser repetitivo e insoportable. Y por eso y de vez en cuando ( y valga la redundancia) necesito hacer un coito interruptus dentro de mis pensamientos e ideas. Unos se inspiran  en como vuelan las moscas y mosquitos y otros que mentalmente somos más pequeños en tamaño pero no en imaginación e ideas, nos centramos en asuntos más abismales. Yo prefiero el abismo que ser corto de vista. Claro que después te salen las malas hierbas por los pezones y sobacos mal depilados y todo tu pecho se cubre de pelos que se enrollan si mismos y haciendo las más feas de la espirales y entonces te dices, yo no soy tan inmenso como yo pensaba. Y de repente te das cuenta que te haces pequeño y te encoges en nido de serpiente que supura veneno y malos pensamientos. Yo soy de la legión del mal pero podía ser un trozo que se ha desprendido de un meteorito benigno y en son de paz que venía hacia nosotros. Y así y todo...me quedo tan contento. Da igual morir de excewso que de defecto y porque al final, todos llegaremos a muertos,
























 

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