Y eso es lo que más duele, el no poder retener los detalles y cuando los detalles son la sal de la vida. A veces repasamos viejas fotografías y nos sorprendemos que en ellas siempre encontramos algo nuevo, un detalle que se te había escapado, ese vestido, esa corbata, esa rama del árbol y que resulta qué era la rama de un ciruelo japonés y ya con ese detalle se me agolpan otros recuerdos que vendrán a continuación. Y ese mismo árbol era el que siempre trepabas de niño y estaba justo al lado del pozo, ese pozo al que tuve que bajar muchas veces y tocar su fondo de agujero oscuro y que de pequeño, me producía terror. Todos esos recuerdos se agolpan y van saliendo poco a poco y a cada visual de la misma foto.
Los detalles lo hacen todo. Por pequeños detalles queremos a una persona. Por un detalle te haces un amigo que va a ser tu mejor amigo. Por un detalle también dejas de serlo. Por no tener detalles ya ni le hablas o ya no te habla. Por un detalle, te viene un recuerdo y por otro detalle del detalle de ese recuerdo, te viene otro recuerdo y así y tirando del hilo es como desenrollas la madeja de los recuerdos. "Si miras hacia atrás, todos son recuerdos, si miras hacia delante, todos son sueños" y tanto los recuerdos como los sueños, se componen de pequeños detalles y cada detalle es un día que pasa y por eso y en el fondo, me da tanta rabia que pasen los días. Yo quiero quedarme con los todos los detalles de cada día y esa es una de las razones del porqué yo escribo.

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