¿ Y la sensación que da el pueblo?. Esta ya es más dificil de expresar. Pues la sensaciones también dependen del momento en que se encuentra uno mismo. De hecho las sensaciones van cambiando, lógicamente al tiempo que tú también vas cambiando. Pero, como ya han pasado unos años, el tiempo suficiente para pasar por todo tipo de sensaciones y situaciones, pues eso, que me voy a atrever a dar mi opinión. Y mi opinión es muy importante, por lo menos para mi lo es.
La sensación de éste pueblo en sus comienzos, me refiero cuando yo aterricé en éste pueblo. Era una sensación muy bullanguera, una sensación de contínuo movimiento, de mucha vida en las calles, es decir, para resumir, de mucha vidilla. Parece más un pueblo de Andalucía, pero instalado aquí en Menorca. De hecho muchos habitantes, son andaluces de pura cepa y su mayoría proceden de un pueblo de la provincia de Jaén, que se llama "Jabalquinto". Empezaron llegando en pequeñas oleadas, al principio sólo algunos se instalaron, el resto sólo hacía la temporada ( la temporada aquí son 6 meses).
Y asi fue tirando éste pueblo, hasta que vino la época de las vacas gordas y el estallido inmobiliario y el consiguiente ladrillo empezaron a dar curre para todo el año. Ahora, como estamos de bajada, poco a poco, éste pueblo se va desangrando y cada mes disminuye el número de habitantes, pero eso sí, poquito a poco. Son tiempos duros, pero a mí personalmente, estos tiempos no me deprimen, ni me dan miedo, yo a cada día que pasa, me reboto con más fuerza.
Parecía más un pueblo de Andalucía, pero instalado aquí en Menorca. De hecho muchos habitantes, son andaluces de pura cepa y su mayoría proceden de un pueblo de la provincia de Jaén, que se llama "Jabalquinto". Empezaron llegando en pequeñas oleadas, al principio sólo algunos se instalaron, el resto sólo hacía la temporada ( la temporada aquí son 6 meses).
Y asi fue tirando éste pueblo, hasta que vino la época de las vacas gordas y el estallido inmobiliario y el consiguiente ladrillo empezaron a dar curre para todo el año. Ahora, como estamos de bajada, poco a poco, éste pueblo se va desangrando y cada mes disminuye el número de habitantes. Son tiempos duros, pero a mi estos tiempos no me deprimen, ni me dan miedo, yo a cada día que pasa, me reboto con más fuerza y mucho más convencido.
Claro que esa vidilla, ahora, no queda nada, nada de nada. Parece un pueblo dormitorio, de esos que hay alrededor de las ciudades grandes, aunque aquí es peor la sensación, ya que hay que sumarle dos factores más : uno, que a los isleños no le va la jarana de la calle y dos, que en invierno se jodió más el invento, pues se hace de noche entre las 5 o 6 de la tarde. Ëstos dos factores, multiplican el problema y éste pueblo de cada vez más, se parece a un pequeño y coqueto cementerio. No obstante la gente vive como las gallinas, se acuesta temprano, sobre las 10 o 11 de la noche y se levanta a las 6 o 7. Así la luz del día se estira como se estira un chicle. La verdad es que no me cuesta mucho acostumbrarse a éste horario, aparte de que no te queda otra.

No hay comentarios:
Publicar un comentario